martes, 28 de diciembre de 2021

ES BROMA

Hoy  es 28 de  diciembre y aunque la fiesta parece haber caído en desuso, resulta acertado escribir sobre el sentido del humor.

 El sentido del humor es una indefinible característica de la personalidad de algunos seres humanos. Muchos lo confunden con frivolidad o superficialidad, banalidad o con una continua postura de gracioso. Pero no es así. La persona alegre, zumbona, amiga de los chistes, no coincide siempre ni en todo con la  poseedora de  sentido del  humor. 

El sentido del humor es una herramienta; el individuo que la posee la utiliza con distinta intención y para solucionar variados problemas o para salir de embarazosas situaciones. A veces es un remedio para sus complejos e insatisfacciones o para afrontar con dignidad las desgracias e incapacidades que la vida le regala. En la pandemia nos ha proporcionado deliciosos ratos  el ingenio de algunos, que nos han transmitido en las redes su encaje de éste muy desagradable problema, echando al brebaje del miedo, la pena, la confusión  y la incertidumbre, una buena cucharada de sentido del humor.

Hay personas muy serias,  calladas, pensadoras, incluso distantes en su relación con los demás, que poseen un agudo sentido del humor, lo  usan solo en momentos señalados y dejan asombrados a los que les rodean, por su habilidad y oportunidad. Se sabe  de muchos santos como Juan XXIII o Pío de Pietrelcina como ejemplo de ello, con humildad y sentido del humor  se han reído de su físico o lo utilizan para suavizar las situaciones tensas o para ejercer la crítica a alguien,  a algo, desprovista de agresividad.

 La persona con sentido del humor que además es alegre y vital, resulta el mejor compañero de fiestas y reuniones, pero pobre de usted si ese amigo con sentido del humor es una persona crítica en exceso, inteligente y ácida en su visión de la vida, empuñará su sentido del humor para hacer los comentarios mas hirientes y despiadados, con un finísimo envoltorio de broma. Aconsejo  evitar la discusión y el enfrentamiento verbal con un poseedor de sentido del humor ingenioso, que maneja con agilidad el lenguaje, se puede acabar con una sensación de ridículo, derrota, humillación, que pervivirá años en el perdedor. Y por supuesto el sentido del humor puede residir también  en los malvados y resulta un componente siniestro en sus actos criminales.

 Hay un tipo de personas que nacieron sin sentido del humor,  no lo usan, pero  su inteligencia y su cultura, les hace reconocer lo poliédrico del comentario humorístico, la inversión de la realidad y entienden las bromas; lo  peor son los que jamás podrán comprender, la distorsión de las frases o el  doble sentido, el guiño de lo absurdo o la exageración, son lineales en  sus frases  y, así mismo, reciben las del otro abrazados siempre a la más rigurosa literalidad. Frente a este tipo de  individuos que se sienten  desconcertados, incomprendidos e incluso insultados por la persona con sentido del humor, ésta se encuentra  enredada por sus palabras, dichas con la más inocente intención, y tiene que echar marcha atrás  y repetir  avergonzada: "es broma, es broma", para sofocar las llamas del  provocado incendio.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

AMIGOS

 Una de las mejores cosas que nos da la vida es la amistad.   Wassap está lleno de sentimentaloides, cursis mini sermones, impresos  sobre  paisajes adorables, que se te comen el espacio del móvil, cantando el valor de la amistad.  La amistad empieza en la guardería, y nunca llegamos a saber porqué un bebé se lleva mal con un compañero, le da empujones y le quita los juguetes y en cambio abraza a otro y comparte lo que come con él. No hay una aparente razón para ello, pero todos lo sabemos. La preferencia entre algunas personas nace pronto y no se termina nunca.

Parece que sobre la amistad está todo dicho y qué voy a decir yo  en esta  mañana de diciembre. Lo primero que se me ocurre  es aclarar que amigos no se pueden tener muchos. Yo  llamo  amiga a esa persona irrepetible, que llega a tu vida como si estuviera preparado de antemano  el encuentro.

 Cuando un anciano, después de relacionarse con un amigo que conoció en el colegio, durante más de sesenta años, tiene con él discusiones o comenta sus defectos, no contradice el enorme cariño que a través de las horas compartidas, los enlaza fuertemente. Los defectos no rompen la amistad, son aceptados como parte del misterioso trato.  Si es verdadera, la amistad se consolida con los años y ya no es necesaria una gran convivencia, porque perviven  entrañables recuerdos que la sostienen.

La ventaja de la amistad,  sobre el amor de pareja, es que ningún interés ni placer físico  mueve a comenzarla y nada  obliga a continuarla. Cuando  pervive tantos años es por algo desconocido,  que  obliga a esa fidelidad gratuita.

Frecuentemente, alguna de las condiciones que se exigen a una persona para poder considerarla  amiga/o,   las tienen varias de las personas conocidas. Así se consigue la amiga perfecta formada con trocitos como un puzle de amistad, cada una con alguna de esas virtudes que necesitas según en qué momento. Hay un amigo para conversar, el alegre y dispuesto a la  juerga, otro para desahogar las penas y  descansar el alma, el que sabe escuchar, el amigo consejero y el que nos necesita.  Porque además  de saber egoístamente que  cada una de tus amigas puede ayudarte en  distintos momentos, conoces  que esa relación  es recíproca, y así se siente la reconfortante sensación de saberse necesitada. Oír: "nadie me consuela como tú" o "tú me quitas  la depresión" o  "eres la única que me comprende" es muy  importante para lograr  una psicología equilibrada. Hay un tipo de queja del anciano que está en soledad: "nadie me necesita." Sentirse inservible produce la peor de las soledades, -si me muero, nadie  echará de menos mis croquetas, mis canciones,  mis chistes, mis consejos, mis refranes-, eso es morir en vida.  

 Toda persona tiene algo que dar, hasta el anciano más impedido puede ser un necesario  amigo,  claro que si tienes un o una amiga buena, sana,  activa y siempre  dispuesta a ayudar, es el más  precioso  regalo que te ha mandado la vida, yo disfruto de más de una.  

Pero tampoco hace falta demasiado para gozar de la amistad,  hay sonrisas capaces de iluminar una  tarde.

jueves, 11 de noviembre de 2021

A LAS SEIS

 Las seis de la mañana es un hora preciosa, cuando nacen los más fértiles pensamientos  y los mejores poemas,  si se es poeta ¡claro!;  pero  no me pondré lírica porque,  es  posible que nazcan también los  feos propósitos del malvado. Simplemente las seis es una hora clara, limpia  a la espera de la nacarada aurora, cuando pensar es fácil y las ideas son  ágiles. La mayoría de las personas se pierden esta hora durmiendo, algunos la sufren mal humorados mientras se asean para ir al trabajo, pero otros la disfrutan por una vulgar  necesidad de  vaciar la vejiga. El sueño es vago y decide no volver, y con los ojos semi  abiertos en la penumbra, el cerebro trabaja con una lucidez que no nos acompañará ya con los ruidos y las prisas del día. El ruido es  asesino feroz de la tarea de  pensar. 

El volcán….pero,   después de más de cincuenta días de lava ardiente en la pantallas,  ¿usted decide hablarnos del volcán? Sí,  pero me refiero a que sin  fuego interior nada es.  Nuestro planeta está incendiado interiormente  por eso subsiste.   Un día  brota y ruge y nos recuerda  que, la entraña viva incandescente  mantiene al planeta  ahí siglos y siglos.

 Pues,    un día a las seis, yo amanecí con el  incendio del converso. Después de muchos años de  rutina en la costumbre religiosa, no diré  impuesta,  pero sí heredada, el fuego interior, avivado  por el soplo del Espíritu, rompió y rebasó el cráter y ya no fue posible contenerlo. Gracias a ello, he sentido en mí el  picor del entusiasmo por la palabra incendiaria de un perdedor destrozado en  la cruz: Cristo. Ya lo he nombrado y alguno dejará de leer. “¡Vaya, una beata!”. Pues  no, el beato es un tibio siempre arropado con sus mantitas. Tibio, ni frío ni caliente, él dijo (ese cuyo nombre quizá usted no se atreve a pronunciar), que a  los tibios los arrojará de su boca.  En esa tibieza interior con textura de merengue,  ni se vive ni se muere,  el entusiasmo no existe.  Y sé que el entusiasmo es  bastante achampanado,  y tiende a perder efecto, hay que  cuidarlo para que no sea flor de un día, pero sostiene toda idea o creencia que merezca la pena vivirse. Por ejemplo: Ese mandato de amar al antipático vecino, al jefe  abusón, al mendigo  maloliente, al   político totalitario, al amigo traidor y al enemigo, sin desearles mal ninguno. Pero ¿se puede?, algunos dicen que sí.

Son ya demasiados los que cacarean  desde los medios, “yo no creo”, con  temor de que se  les transparente el candor infantil, y pierdan los “me gusta”. Creer no está de moda ni bien visto por los seguidores de una supuesta intelectualidad, escasa de nombres con  futuro,  tampoco por los políticamente correctos, y menos aún por los seguidores de un nihilismo comodón.  Y ¿qué puede  hacer un creyente en esta tibia   sociedad  que envejece arropadita  por el civilizado hallazgo del bienestar?   Pues esto: escribir en las redes a ver si entre foto y frase, comentario y  chiste o profética desgracia reenviada varias veces, algún despistado lo lee y piensa con libertad.

Hay que inventar esperanza para esos ciudadanos atiborrados de Tranquimazín (en el mejor de los casos) que, siempre aburridos vegetan a la busca de “eso” que merezca la pena, y cualquier compromiso lo presienten como una tragedia futura. Son miedosos.  Ya no se oyen los gritos de aquellos maltratados profetas de la escritura y escuchan  a la chica histérica del norte, a  los catastrofistas de distintos colores a las idiotizantes youtubers o se apuntan a los proyectos de futuro  de  cualquier político insulso. 

Y ahora, algunos asustados ante el profetizado apagón, buscan sustitutos de la vitro y el frigo  bien provistos de papel higiénico.

miércoles, 13 de octubre de 2021

SILENCIO

 Uno de los bienes más caros, y más difíciles de conseguir en la sociedad de hoy, es el silencio. Resulta  contradictorio que en el llamado estado del  bienestar, del que tan orgullosos nos sentimos, no se haya conseguido este bien esencial. En el campo los ruidos de la naturaleza son agradables, cuando está en calma, y  resultan compatibles con el silencio interior; no, claro, si la naturaleza se enfada: el mar embravecido, la tormenta, el viento huracanado, el rugido del volcán en erupción nos  estremecen y dificultan la concentración y la paz.   En la ciudad todo son ruidos, apenas amanece  el despertar del hombre deja su presencia en el aire, con todo tipo de  ellos. Los vehículos de transporte, los semáforos con su pitido, las sirenas de bomberos y ambulancias, los aviones, las reparaciones de las aceras y de las conducciones de agua y electricidad  que, incomprensiblemente, se realizan todos los años;   las perforadoras manuales  producen un ruido acompañado de fuerte vibración muy difícil de insonorizar,  además causan daños a los operarios que las manejan, en los riñones, oídos y retinas, ahora empezamos a ver las mecánicas, que todavía hacen más ruido, pero nos dejan tranquilos respecto a la salud de los que las manejan . Para superar los ruidos,  las personas hablan forzando el tono de voz y aún cuando se hable bajo, se forma una espesa nube de murmullos entretejidos,  especialmente molesto en el interior  en una sala con más de diez personas. A todos los ruidos señalados, se añade el de las obras en las viviendas; antes una casa señalaba su precio por el número de habitaciones, hoy no, los nuevos propietarios quieren  tirarlo todo,  dejar  espacios abiertos para jugar a que poseen enormes casas, aunque no se perciba más que en el descomunal salón,  en un pisito de unos cien metros cuadrados. 

Si ha soportado usted alguna vez una obra integral en el piso inmediatamente superior, es decir la demolición de paredes y conducciones, ventanas y todo tipo de albañilería, para dejar el espacio solo con el forjado, sabrá de que le hablo. El vecino de abajo se siente perforado desde el cerebro hasta los intestinos,  pero hay permiso y si hay permiso hay derecho y si hay derecho la única solución es abandonar la vivienda por unos meses o comprar unos carísimo cascos auriculares insonorizados que,    con ayuda del  blutoot, le trasladen al paraíso de la música. Claro que  dejará de oír la puerta, el teléfono, la agradable conversación de su pareja, y los gritos de  auxilio de algún  vecino en peligro de incendio, si se produjeran.

 Es verdad que el silencio  continuado, y no querido,  llega a ser doloroso, el ser humano se siente sin compañía  y eso no le agrada si se prolonga. Pensemos en  el insoportable silencio de    un preso aislado, eso quizá le consuele de la  agresión de los decibelios.

lunes, 11 de octubre de 2021

EL ÍDOLO (Escrito en agosto)


Hace tiempo que pienso  en  la laboriosa tarea de la formación, desde la niñez, de un individuo útil a la sociedad y capaz de ir con la fuerza de su voluntad  completando su propio perfeccionamiento en todos los aspectos de la personalidad.  Es semejante a la talla trabajosa de una escultura en mármol, en piedra o cualquier material duro y difícil de modelar. Los padres y los educadores pretenden estimular en el niño el esfuerzo del aprendizaje  e incluso la renuncia al juego o el placer,  cambiándolo por la promesa  de la consecución de  brillantes notas,   los títulos académicos, y más tarde el éxito profesional, la fama de un nombre como primera figura científica o literaria. El atleta, el cantante, el intérprete de un instrumento, el bailarín,  todos los profesionales se someten a un tenaz  periodo  de perfeccionamiento para conseguir las metas propuestas, o mantener las conseguidas. 

 Hoy  han surgido las figuras sin méritos especiales presentes en la televisión o en el mundo inabarcable de las redes, que se sienten importantes  por sus  miles de seguidores imantados con la obsesión de los grandes números.

Poco a poco el amor propio va haciendo de nuestro yo  un ídolo al que servir.  Desde el juego de la adaptación al modelo social que suscita interés y admiración, hasta en el plano personal y familiar, intentamos la buena imagen a través del vestido, el rostro, el cabello, el buen estado físico no solo por salud; exhibimos nuestras vistosas cualidades, no frecuentes, de erudición,  humor  e ingeniosidad, para crear un campo de atracción y admiración , fomentamos la adquisición de habilidades verbales que generan la simpatía y el reconocimiento del entorno, todo, para  ser valorado, apreciado, preferido, elegido como amigo, al fin de alguna manera, querido. Esto aviva nuestra vanidad y amor propio. 

 Incluso en la vida de un generoso donante, o mecenas,  que renuncia a parte de su disfrute del dinero para entregarlo a los demás, se presenta  la remuneración del agradecimiento de los amigos y beneficiados y, en más alta escala, la siente el filántropo, al que se siente pagado con el reconocimiento de  la sociedad, como una persona digna de distinción y homenaje.                    

El amor propio es insaciable,  lo vemos y lo comentamos de  alguna figura del mundo del espectáculo premiado por el electrizante efecto de los calurosos  aplausos en directo, “está endiosado,” decimos. Me niego a hablar de los políticos, que lo avivan en alto grado, porque  el poder les emborracha.

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En el mundo religioso y espiritual se infiltra este sentimiento,  traspasando a veces, al amor a la obra e incluso  a la norma. El santo hábito, la santa regla, suelen decir los frailes y monjas y en algunas asociaciones religiosas  se habla  más de sus nuevas fundaciones y consecución de prosélitos que de Dios, enamorados de sí mismos en la obra grandiosa que han conseguido y olvidando a su  principal artífice: el Espíritu Santo.  El amor propio es proclive a la comparación y consecuentemente a la crítica de otras personas u obras semejantes y  acaba destrozando el valor espiritual de lo realizado y desfigura el espíritu inicial de la buena intención, por esta  idolatría de sí mismos.

Este fue el caso del mandato del sábado en la ley judía, Jesús intenta hacerles ver  que ellos lo aman porque es obra suya, se identifican con ella, el poder de prohibir les hace importantes superiores  y se sienten orgullosos, no por lo que se instituyó: el fin de la semá,  la gloria de Dios y el bien del hermano. “El rígido aferramiento a su ley es la idolatría, que impide  al pueblo judío reconocer en Jesús al Mesías profetizado en las escrituras".   

 El seguidor de Cristo tiene que tener mucho cuidado con esta nebulosa adoración de sí mismo a través de las obras buenas realizadas, donde cada  acto de piedad o cada obra de caridad con el hermano, es seguido de la subida al podio para la propia imposición de una brillante medalla.

sábado, 31 de julio de 2021

DEMASIADO TARDE

 

DEMASIADO TARDE

He estado leyendo en la Biblia el libro de La Sabiduría. Escrito por un judío culto y helenizado en la segunda mitad del siglo primero antes de Cristo, es por tanto el último del Antiguo Testamento. Su definición de la sabiduría, coincide con la de los libros anteriores, como el don del conocimiento que  emana de Dios, pero en algunos pasajes la describe en sus cualidades como un ser personal, activo, con una actuación distinta  del Dios Padre creador y todopoderoso, cuya figura  estaba bien asimilada por el pueblo judío.
En el libro se vislumbra entre líneas la inspiración de la existencia del Espíritu Santo, que, siendo y estando en Dios,  tiene su propia actuación en el plan salvador. Toda la escritura del Antiguo Testamento va llevando lentamente al conocimiento de Dios; no era  tarea menor dar a conocer a un pequeño pueblo elemental, algo tan difícil como la cualidad tridimensional del Dios de los cristianos: Trino y uno; tres personas unidas por el amor y con un papel distinto en la  intervención de la vida de los hombres.
Los judíos esperaban al Mesías, ampliamente profetizado en Isaías,  y reconocían con ello su cualidad divina. Faltaba  esta tercera persona, a la que en el AT y en la iglesia de hoy, atribuimos entre sus dones la sabiduría, la inteligencia, el conocimiento, la ciencia.
Es extraño que, temas de este tipo no sean tratados  en el discurso de los pensadores de hoy, ni esté con frecuencia en las conversaciones de las personas que se llaman  cultas.
 La religión,  después de unos siglos de  presencia excesiva en la sociedad, ha sido apartada con brusquedad, con crueldad,  de la vida cultural, intelectual y  espiritual. En España, hay pocos pensadores y  siempre radicales en sus posturas y hoy no tocan el tema para no parecer de derechas o carcas o beatos o fanáticos o qué sé yo qué inventadas etiquetas, que se coloca a las personas creyentes.              Para la gran masa,  instalada en una cultura de los sentimientos más elementales y urgentes -dinero, sexo, cocina- la inquietud religiosa es un tema teórico para calentar inútilmente el cerebro. Hay un importante grupo que admira la espiritualidad oriental, tan alambicada  y difícil de asimilar para nuestra cultura y costumbres, y en cambio   desconoce el cimiento  de toda la  civilización occidental. En Alemania la teología figura en las universidades con rango semejante al de cualquier otra asignatura de la filosofía. Francia ha dado un plantel de importantes escritores y pensadores en el siglo XX que abordaron el tema de la religión con éxito de lectores:  Robs, Pèguy, Bernanos, Mauriac Claudel, Weil, Girard, Frossard... Aquí no.                                                                                                                            Pero deberíamos ser  más prácticos, porque nada hay tan importante para todos los humanos, como conocer el  porqué de nuestra existencia y la posible  vida futura, post mortem, con el juicio de Dios. Sería una irremediable desgracia enterarnos demasiado tarde.

lunes, 26 de julio de 2021

TODOS Y TODAS

Cambiar el lenguaje es frecuente pretensión de un partido político que aspire al poder o ya lo ejerza.  En los de corte totalitario es un axioma.

“Todos y todas” dijo el otro día una ministra. Con un supuesto feminismo, estas personas caen en la necedad del que mira el dedo cuando  señalas la luna, no analizan, explican ni argumentan.       Sin un previo análisis y raciocinio, demuestran desconocimiento  de la lógica y la dinámica del lenguaje, que busca hacerse  breve, ágil para su uso y  se adapta paulatinamente a  los cambios sociales.

Todos pertenece en español al grupo de palabras o pequeñas frases tan inclusivas, que no permiten que nadie quede fuera, todos se refiere a cada una de las personas presentes o aludidas  de todo sexo, raza y condición.  Lo mismo que “la gente” (femenina acabada en e), "las personas", (femenina plural) o  los "seres humanos".        Si la susodicha ministra  intentaba un lenguaje inclusivo, cayó en lo contrario con una forma excluyente, sacó  a un grupo  de un todo inclusivo  y ninguneó  a varios otros referidos en ese “todos.   Formando grupitos distintos de personas que  sufren alguna discriminación, con una valoración basada en la desigualdad evidente: los mendigos, los inmigrantes, los  gitanos, los incultos,  los moros, y físicamente: los cojos,  obesos, calvos, enanos, zurdos, miopes, homosexuales,  tuertos, disminuidos, viejos,  etcétera, etcétera, quedarían  fuera  del todos inclusivo.

En el lenguaje se trasparentan las costumbres y tendencias sociales, por eso ya no usamos la palabra polisón.  El  gobernante, con brillantes ideas  y mucho trabajo, debe intentar cambiar la injusticia de toda marginación y,  poco a poco,  caerán en desuso viejas palabras,  pero  no tiene derecho a cambiar arbitrariamente   un lenguaje, porque no se le ha otorgado ese poder, ni siquiera a la Real Academia  Española; la lengua es del pueblo, que la cambia y la moldea a su gusto según modas e influencias  extranjeras, a veces con desorden y error, por influencia de la  incultura de políticos, comunicadores y periodistas  

En el caso que nos ocupa, algunos, con ideologías totalitarias,  nos recuerdan demasiado a  ese grupo más peligroso, liberticida, destructivo de los más sólidos valores, al cual denuncia  Victor Klemperer, famoso filólogo alemán, en su libro LTI, que deja en evidencia los métodos de imposición  de la maldad nazi, por subrepticios caminos secundarios.

Cuando un periodista entrevista a un personaje político que usa el lenguaje diferencial y  excluyente (mal llamado inclusivo), debe exigirle en primer lugar que explique los argumentos lingüísticos, ¡por favor no ideológicos! que le llevan a esta duplicidad del género, u otras incorrectas frases. Dada la imposible demostración de su utilidad, y la incapacidad de discernimiento de los que lo emplean, el entrevistador con inteligentes preguntas y sinuosas réplicas,   puede lograr que él o la  en cuestión, gaste  en ello todo su tiempo y nos libre a los lectores, oyentes o televidentes, del cargante rollo- mitin que  había preparado  el cerebro gris de su grupo político.


miércoles, 30 de junio de 2021

DESIDIA Y MELAZA


Estamos en una época de decadencia, hay que aceptarlo. La historia nos enseña el ablandamiento en la abundancia, la perfidia del  poder absoluto, el desgaste del lujo, y la putrefacción de la hartura.  En el imperio romano o en la corte de  Luis XIV y otras, se ve debilitarse en la abulia al ahíto de cosas innecesarias, que ya no tiene a qué aspirar, en qué soñar ni qué ambicionar. Después de las horribles tragedias de la guerra, el ser humano escarmentado y culpable, se reinventa,  renace  obligado a la actividad y al esfuerzo. Pero tras el estado del bienestar, conseguidos abundantes derechos, y en la facilidad de lo cómodo  sin esfuerzo, el ciudadano se tumba hoy, real o metafóricamente, acepta cualquier postura calificada de  avanzada y moderna y aburrido de oropel y flecos se decide por la estética del feísmo. Despreciando las reglas del arte clásico, con asco de lo bello, los miembros tatuados ocultan la ingenua armonía del cuerpo  desnudo y tras una excesiva exhibición del lujo, se desprecia toda armonía, rasgando las prendas, despreciando  las telas bellas. Los mas ricos viven  en enormes casas de grandes ventanales exhibiendo dinero más que belleza,  con acabados rústicos, barnices deteriorados adrede, alfombras y cortinas manchados, imitando lo viejo, que no antiguo. Pero  las prendas desteñidas y rotas no son una  apuesta por la austeridad o la sencillez, son muy caras, y conviven con los dorados, las lentejuelas y la pedrería en los zapatos y complementos;  la moda se muestra exagerada  para demostrar que unos seres superiores por dinero y presencia social, nos imponen lo que ha de llevarse aunque sea disfrazados de harapientos. Hoy no se lleva peinarse, las madres no peinan a sus niñas y proliferan los piojos, consiguiendo también el crecimiento de  marcas farmacéuticas para erradicarlos. Algún  líder político se presenta despeinado y en exceso informal, en los actos públicos; así mismo  actores y presentadores de TV muestran esperpénticas cabezas desgreñadas y vestimentas desaliñadas creados por peluqueros o diseñadores carísimos.

 Los glúteos   han ganado el primer puesto en la estética actual  en el hombre la mujer y los gays, es hoy el mejor y más deseado  atributo, las faldas o pantalones masculinos  se ciñen  exageradamente, para exhibirlos mejor, formando figuras caricaturescas y ridículas; y las jovencitas   llevan  el culo tranquilamente al aire con mini shorts o falditas volanderas . No hablamos del intento de liberación de la mujer,  hace años, ante la represión por la iglesia y los sectores conservadores, no,  esto es fruto de la zafiedad y el feísmo que se ha puesto de moda . Es un síntoma más  de esta dorada decadencia, esta mezcla de desidia y melaza, que convivirá con el  hambre y el paro en la post pandemia.

    

viernes, 21 de mayo de 2021

YO A MI AIRE

 El  mayor ejemplo  de puntualidad en nuestra vida nos lo da el calendario. Año tras año rueda enero, febrero... primavera, verano, otoño e invierno.  Pero si usted vive en Madrid,  verá que el tiempo y el calendario no siempre coinciden. Nunca estará seguro de qué día hará mañana, el tiempo es aquí  muy  suyo y rebelde ante la estación meteorológica. Ahora  con los adelantos telescópicos y las estadísticas, el pronóstico del tiempo es minucioso y, ante un viaje,  ya no es necesario llevar la ropa del "por si acaso," porque conocemos al detalle su comportamiento en cualquier lugar del globo. Esta información es especialmente útil en Madrid.

 Cuando llegué a Madrid desde Santiago de Compostela, donde el manso  orbayo era rutina diaria, contemplaba cada mañana con sorpresa estos cambios de humor que nos regala aquí el tiempo, incapaz de someterse al ritmo de la estación meteorológica. Da la sensación de que alguien voluble y temperamental, se encarga la víspera de programar nubes, rayos o vientos, especialmente en primavera todo depende del humor de este desconocido personaje. El armario tiene que mantener  la camiseta sin mangas junto al impermeable, el biquini, la rebequita, la pamela y el "plumas." Pero hay algunos que pasan del tiempo  demostrando su rebeldía y llevan siempre la misma ropa, fieles a sí mismos, por ejemplo a la cazadora vaquera o de cuero, y soportan estoicamente fríos y calores.

Hoy no quería hablar del tiempo, que es conversación de ascensor, sino de un tipo de personas que viven con  sus hábitos  contra viento y marea. La mayoría no dañan a nadie con su maniática postura, pero otros sí. Me refiero  especialmente a esos individuos que desobedecen las normas: Han avisado que no se vaya a la sierra por esto o lo otro; que cuidado con la nieve; que hay peligro de derrumbe, de aglomeración o cualquier otro problema ciudadano. Ellos a lo suyo.  "A mí me da igual, yo me voy este puente; no me pongo mascarilla, soy de mucho salir; que no me priva nadie de ir aquí y allá; yo no me quedo en casa, los sábados salgo con los amigos, me reúno los viernes a comer en el club... La pandemia ¡qué lata¡, bueno, yo he seguido haciendo mi vida de siempre."

Coinciden con los que no reciclan, porque es una pesadez,  o los que van por el carril bus para tomar un desvío, o la vía de servicio.  Otros son  enemigos de la vacuna, predican sus tercas razones y te arrojan a la cara su increencia para que te sientas miedosa y pazguata.

Nada justifica su rebeldía. No pertenecen al grupo de asociales alborotadores, desarrapados con razonables motivos para estar en contra de las normas de una sociedad, que no se preocupa por ellos; no,  estos son  burgueses acomodados y con cierto convencimiento de que a ellos los problemas e intereses colectivos les rozan, pero no les tumban, porque son algo más que plebe.  Presumen de puntuales, ordenados, eficientes, trabajadores, son gente de orden, pero se portan como asociales e insolidarios, y  deberíamos hacerles una leve guerra de oposición, un educado corte de mangas: es decir chincharlos con nuestra burla, porque se la merecen.

viernes, 30 de abril de 2021

NO QUISIERA

No quisiera, la verdad, no quisiera entrar en la campaña de las elecciones para la comunidad de Madrid. Es tanto lo que se ha radicalizado, que a cualquiera que intente por principios mantener su cerebro en el congelador, le causa incomodo. Después de catorce meses únicos, extraños, reducidas la libertades, con  el miedo  dueño y señor, es difícil desembocar bruscamente en esta convocatoria y dar nuestra opinión. ¿Pero  está usted pidiéndome que elija? Olvida que llevo un periodo que se ha hecho más largo que lo que el calendario le asigna, sin caricias ni abrazos, sin diversiones  o por lo menos obligada a un nuevo modo de vivirlas y expresarlas.  Olvida que aun estoy desentrenada en  mi trabajo, mi ocio y mis afectos, bajo un código restrictivo de mis impulsos, y ahora quiere que me ponga seria y equilibrada, sensata y circunspecta, ante el juego trilero de los candidatos. No, me pide usted demasiado.  Se ha borrado el mañana, no hay posible proyecto. ¿Quién puede estar seguro de cuales serán  sus intereses y deseos  dentro de unos meses?  Después de haber visto  a la muerte entrar como una fiera en el redil, a llevarse a los más débiles; después de la  contemplación visual de  individuos irreconocibles en sus complicados uniformes de protección; la inquietante presencia de la policía vigilando en  la calle la norma del bozal; tanta tienda cerrada;  las colas en los centros benéficos para conseguir el plato diario de comida;  los espectáculos intentando respirar a medio pulmón... Y sin poder huir. Conocedores de que es imposible escapar a  esos rincones de ensueño y palmeras, o de lujo y descanso, porque todo el mundo está trastocado. 
  Aun cuando nuestra vida económica no haya cambiado,  la música, la lectura y el cine enlatado nos sostengan, el insomnio repetido  indica que algo dentro sabe que  todos los humanos luchan con la misma muerte,  la misma enfermedad,  con mucho dolor y carencia y, esa conciencia de grupo dañado, nos lleva al desequilibrio.
 ¡Ah pero no se preocupen!. Los políticos saben inventar situaciones para espolear nuestro ánimo. Echemos mano de los estados mas elementales, se dicen. Con gran habilidad unos despiertan el odio y la división; otros acrecientan sentimiento folclóricos  de felicidad en colores; otros directamente llaman a la compasión, escondiendo los colmillos para jugar a  víctimas.  Ninguno o pocos  reflexionan objetivamente sobre los errores cometidos, para buscar remedios, ni  presentan proyectos serios de reformas y solución de problemas.
 Y nosotros, todos, estamos tan fatigados, tan débiles, tan necesitados de consuelo, que votaremos al que anuncie la respuesta más sonora a nuestra  patológica situación, y seguiremos la búsqueda de la mejor pastilla para dormir.

martes, 13 de abril de 2021

EL PASA- PASA

 

 

Hay un tipo de personas, todos sufrimos alguna  alrededor, que todo en su vida sucede sin raíces, desde lo más rutinario de su vivir hasta las más inquietantes situaciones.

 Mi madre nos decía una frase pintoresca cuando había que limpiar la casa: “No hagas un pasa-pasa”. Y todas lo  entendíamos.  Hay quien vive todo así, por encima, desde la muerte de su padre hasta la diversión con los amigos, habla así, trata así a su pareja, toma  así las decisiones, sin tocar la madera de la mesa, solo rozando el  barniz.

 Hoy   es normal vivir evitando todo esfuerzo, y  lo notamos especialmente en el lenguaje robótico de  palabras ambivalentes y frases hechas, que sirven para  cualquier expresión y para ninguna,  copiando la forma  urgente y visceral de los medios. Lo peor es que, este  lenguaje huero, descubre la estructura del pensamiento del que habla, el entramado que sostiene su personalidad.

 Con más o menos habilidad verbal, porque eso depende de muchos factores genéticos, físicos, psíquicos y educacionales, sí hay personas que siempre ahondan, se cuestionan, escarban en sus cerebros y, con  capacidad de discernimiento y la experiencia de vida, sacan conclusiones y se aventuran incluso a expresarlas, para recreo y esperanza de los que les oímos  o leemos.

 Análisis es una palabra que ha quedado para las pruebas de los laboratorios médicos. Se detecta especialmente en las entrevistas a personas del ámbito político, deportivo o de la farándula.  Pero están en todos lados. Son esas que votan siempre al mismo partido y atacan cualquier acto del contrario; aplauden a su equipo y atacan al contrario; son creyentes, o no, por causas familiares o circunstanciales y atacan al contrario, sin pararse a analizar. “¿Analizar qué? Tú le das muchas vueltas a la cabeza”. Han estudiado esto o aquello en función del probable futuro económico.  Y toda  decisión aseguran haber sido tomada porque “me apetecía”, que, en la elección de menú es prioritario, pero no así en los grandes problemas de la vida.  

Los youtubers con millones de seguidores, dejan estupefacto a cualquiera con sus frívolas declaraciones y son ejemplo apetecible para los adolescentes.  Eso sí, ganan dinero  porque  lo valioso no se compra con dinero, el buen dinero se gana con inteligentes proyectos,  mucho análisis,  esfuerzo y  trabajo honrado, pero  hay otro ,  que acude a la mierda como a su alimento natural.

jueves, 11 de marzo de 2021

AQUÍ ESTAMOS

 

Aquí estamos, no todos en las mismas condiciones. Unos siguen haciendo su vida normal, van a tomar una copa, se reunen con los amigos, abrazan a sus hijos, conviven con su pareja… y se quejan de que no pueden ir al teatro ni viajar. Otros, no nos reunimos con los amigos, no vamos a ningún espectáculo, concierto ni exposición, no abrazamos ni besamos a nadie y mantenemos nuestra salud mental gracias a la lectura, la escritura,  la música, la conversación telefónica, alguna película, y la oración. La oración y si alguien lee esto, que lo dudo, habrá enarcado las cejas  y releído lo escrito.

Pues sí, la oración, porque ahora hay tiempo para dedicar unos momentos tranquilos a charlar con Dios, ese ser poderoso, fuerza y energía suficiente para crear el universo, al que no abarcamos ni podemos comprender, al que sentimos borroso y lejano, pero lo  presentimos Padre  bueno.

 Se  empieza contándole  alegrías y tristezas, se pasa después a hacerle preguntas, quejarse de sus silencios, confiarle los secretos bochornosos, pedir ayuda, para las personas queridas sobre todo, y se acaba dando  gracias por la salida del sol, el cielo azul, la flor del pruno, el canto de los pájaros, y el cariño recibido, ¡ah!, también por conservar el buen humor en el mundo, a pesar de todo.

 Y, ¡haga la prueba! yo me siento atendida y consolada.

jueves, 11 de febrero de 2021

ELEGIR

 

 

ELEGIR

 

Ahora se preparan  elecciones en  una autonomía con un interés político muy alto y unos  millones  de ciudadanos tienen que elegir.

 No es mi intención escribir de política,  sino  reflexionar  sobre   el vertiginoso avance de la técnica  que da   facilidades para el conocimiento, pero  potencia un comportamiento instintivo, más que ampliar nuestra actuación de máximo discernimiento.

 La duda es el gran problema  humano y se refleja muy especialmente en la toma de importantes decisiones. Nuestra condición ambivalente sometida al péndulo  de razonamiento y lo que llamaremos instinto, (vanidad, egoísmo, sentimiento, etc.)  escoran  hacia el equívoco en el momento de la elección.

Los educadores insisten   en que el primer paso para la formación de la personalidad sobre todo en la adolescencia, es la formación de una escala de valores. Con este baremo la persona por su educación, y  la observación inteligente de la vida, va  creando su lista de inconmovibles prioridades: Unos principios fundamentales, sostienen lo que ha de ser  el comportamiento del individuo.

 En el caso del  creyente, Dios estará en lo alto de la escala: La suprema sabiduría, nos  revela la verdad y con  su amor hasta la cruz,  obliga a corresponder y marca un camino.   Los no creyentes se guían por  principios éticos o morales (ethos en griego, mor, moris en latín) es la norma o costumbre de vida considerada correcta,  en una sociedad justa y civilizada.

 Sobre la base de estos principios se busca lo mejor, muy especialmente en la toma de una importante decisión; pero toda elección está sometida  al ascenso de estos escalones:

La Observación.- Primer escalón al que  hay que dedicar un tiempo. Las personas reposadas tienen una ventaja, se fijan en todo, nada les pasa inadvertido;  la rapidez o el atolondramiento son enemigos de la observación. Ante el momento de tomar una decisión  sea colgar un cuadro, comprar unos zapatos, elegir  pareja, profesión, o trabajo  hay que observar con lupa cada una de las opciones que se  presentan.

El  Análisis.-   Dados unos presupuestos inamovibles, elijo entre los zapatos de mi número,   el análisis se hace ante menos propuestas, siempre sometido a  impuestos  forzosos y a otros que, se derivan de la necesidad, el gusto estético, la economía, la comodidad, desechadas las opciones  que no cumplen  estas condiciones, se analiza objetivamente las cualidades de lo que se va a elegir. 

El Raciocinio o Discernimiento.-  El raciocinio en un ejercicio de discernimiento dice, por ejemplo: No merece la pena tanto gasto para un solo día. El que  argumenta así tiene ya construido un buen andamiaje de principios fundamentales, un baremo que la educación le ha creado, una escala de valores. A veces, una de las opciones  fuerza y sobrepasa  el racional análisis: tengo unos parecidos, son incómodos, caros, pero “me he encaprichado” de ellos.  El capricho fuerza a una elección no racional,  culpable de muchos fracasos.

Juicio.- Se llega al juicio poniendo a prueba las cualidades anteriores: atención para observar;  capacidad  de análisis; ordenado raciocinio  y ahora la inexorable capacidad  crítica. El juicio es el malo de la película, es frío, tajante, no se le convence jamás y tiene  excelente memoria para recordarte toda la vida:  Nunca debiste elegir esto... 

La Elección.- Este, que  parece fácil subidos los cuatro escalones anteriores, es el momento en que se demuestra la madurez  para superar las dudas que  surgen de uno y  otro lado interceptando la decisión. Las personas inseguras, sin una personalidad fuerte, ni un criterio firme,  a pesar de los escalones ascendidos, no saben, no pueden elegir; no se fían de sí mismas y de su opinión y esto  da al traste con el laborioso proceso anterior. Los miedos a la sociedad, al que dirán,  la duda de las propias cualidades,  la incapacidad para una renuncia  o pérdida exigidas en la elección, empujan hacia atrás e imposibilitan  cerrar la decisión. 

El consejo.-  Es complementario. En un momento de insuperable duda es prudente buscar  ayuda en el consejo de una persona amiga, sabia, entendida, conocedora de la situación,  y además lúcida y honrada. La opinión se fortalece.

miércoles, 13 de enero de 2021

NIEVE

 A pocos puede gustarles este nombre tanto como a mi. Me llamo María de las Nieves y nací en Burgos con nevada. En España tenemos un refrán meteorológico en  relación con la agricultura,  que promete: "Año de nieves año de bienes".   Ojalá sea así, el esperado  2021 se ha estrenado con una desorbitada nevada fuera de los anales de  nuestros inviernos, recogidos desde que hay referencias.

La nieve encanta a los madrileños que, suben en invierno al cercano puerto de Navacerrada, bien equipados, a disfrutar de sus delicias y la reciben cariñosamente ese día único del invierno en que cae mansa, adorna los parques, se presta al juego de niños y perros y se derrite dulcemente bajo el habitual sol  de Madrid. La belleza de la nieve que se hace la buena, deslumbra la ciudad e invita a revolcarse en su  inocente alfombra,  desató la euforia y llenó las calles con una festiva alegría  acompañada  de un  sol radiante.  El ingenio y la habilidad crearon un humilde museo de  esculturas blancas. 

 Pero esto no, esto no se ha visto en latitudes más acostumbradas a la nieve; la ciudadanía madrileña  con sus botas apreskí de última moda, sus tablas, bastones, trineos  y su hábito de una nieve amaestrada, se vio atacada por una  fiera salvaje que ocupó  todos los espacios a su alcance acompañada de una desordenada ventisca. Y claro, sin palas ni  cadenas ni neumáticos de nieve, ni botas de ciudad ni máquinas quita nieves ni sal, ni, ni, ni, porque no son previsibles en una zona del país donde esto puede suceder  cada sesenta años.  Hubo trabajadores que durmieron  en sus coche atrancados en  las carreteras; desde la noche del viernes los sanitarios  no podían volver a casa  después de su trabajo ni los del nuevo turno, sin más circulación que  el metro. El caos cubrió todo,  no abrieron las tiendas, no funcionaron los trenes, y sin  transportes de mercancías  el lunes los supermercados mostraron el desagradable aspecto de sus  estanterías vacías. Los ciudadanos recibieron malhumorados la obligación de limpiar las entradas de sus viviendas y cuidar de que no hubiera caída de nieve desde las cornisas de los edificios. Empezó a faltar la luz, en algunas zonas se helaron las cañerías, se bloquearon las calefacciones, cayeron ramas desgajadas y hasta algún árbol...

  Envuelto en el estado de bienestar, cobijado con todo tipo de derechos, seducido por la supuesta protección de un gobierno maternal,  el fláccido  ser humano de hoy quejoso exigente de soluciones ante los problemas, se ablanda,  y olvida que la evidencia de su debilidad ante la naturaleza, con un cierto grado de dificultad o carencia, es lo que ha espoleado a los individuos y ha hecho fuertes y luchadores a los pueblos.

Tras dos noches con muy bajas temperaturas, el hielo invisible y traidor  mandó a traumatología a dos mil personas en 24 horas. Como un rayo luminoso apareció la ayuda de  los voluntarios, ese pequeño grupo de personas que  piensan en el otro. Con  vehículos 4X4  llevaron a los sanitarios a cumplir su trabajo, repartieron comida, atendieron a los ancianos, otros auxiliaron  a los sin techo  para darles calor  en el metro, abierto para ellos estas noches, algunos montaron brigadas de limpieza en las puertas de los edificios. Ese es el tesoro de una sociedad civil.

  Claro, hoy en las redes la gente empieza a dudar de la belleza de la nieve a causa de esta borrasca, que se anunció- según la necia manía de los meteorólogos -con un nombre de persona, esta vez Filomena, precisamente  el 10 de enero, día que la iglesia católica conmemoraba (recientemente fue suprimida del santoral) a una jovencita cristiana, al parecer muy bella, que no accedió a los deseos del emperador y fue martirizada en Roma y arrojada al rio Tíber en el siglo II.