martes, 28 de diciembre de 2021

ES BROMA

Hoy  es 28 de  diciembre y aunque la fiesta parece haber caído en desuso, resulta acertado escribir sobre el sentido del humor.

 El sentido del humor es una indefinible característica de la personalidad de algunos seres humanos. Muchos lo confunden con frivolidad o superficialidad, banalidad o con una continua postura de gracioso. Pero no es así. La persona alegre, zumbona, amiga de los chistes, no coincide siempre ni en todo con la  poseedora de  sentido del  humor. 

El sentido del humor es una herramienta; el individuo que la posee la utiliza con distinta intención y para solucionar variados problemas o para salir de embarazosas situaciones. A veces es un remedio para sus complejos e insatisfacciones o para afrontar con dignidad las desgracias e incapacidades que la vida le regala. En la pandemia nos ha proporcionado deliciosos ratos  el ingenio de algunos, que nos han transmitido en las redes su encaje de éste muy desagradable problema, echando al brebaje del miedo, la pena, la confusión  y la incertidumbre, una buena cucharada de sentido del humor.

Hay personas muy serias,  calladas, pensadoras, incluso distantes en su relación con los demás, que poseen un agudo sentido del humor, lo  usan solo en momentos señalados y dejan asombrados a los que les rodean, por su habilidad y oportunidad. Se sabe  de muchos santos como Juan XXIII o Pío de Pietrelcina como ejemplo de ello, con humildad y sentido del humor  se han reído de su físico o lo utilizan para suavizar las situaciones tensas o para ejercer la crítica a alguien,  a algo, desprovista de agresividad.

 La persona con sentido del humor que además es alegre y vital, resulta el mejor compañero de fiestas y reuniones, pero pobre de usted si ese amigo con sentido del humor es una persona crítica en exceso, inteligente y ácida en su visión de la vida, empuñará su sentido del humor para hacer los comentarios mas hirientes y despiadados, con un finísimo envoltorio de broma. Aconsejo  evitar la discusión y el enfrentamiento verbal con un poseedor de sentido del humor ingenioso, que maneja con agilidad el lenguaje, se puede acabar con una sensación de ridículo, derrota, humillación, que pervivirá años en el perdedor. Y por supuesto el sentido del humor puede residir también  en los malvados y resulta un componente siniestro en sus actos criminales.

 Hay un tipo de personas que nacieron sin sentido del humor,  no lo usan, pero  su inteligencia y su cultura, les hace reconocer lo poliédrico del comentario humorístico, la inversión de la realidad y entienden las bromas; lo  peor son los que jamás podrán comprender, la distorsión de las frases o el  doble sentido, el guiño de lo absurdo o la exageración, son lineales en  sus frases  y, así mismo, reciben las del otro abrazados siempre a la más rigurosa literalidad. Frente a este tipo de  individuos que se sienten  desconcertados, incomprendidos e incluso insultados por la persona con sentido del humor, ésta se encuentra  enredada por sus palabras, dichas con la más inocente intención, y tiene que echar marcha atrás  y repetir  avergonzada: "es broma, es broma", para sofocar las llamas del  provocado incendio.

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