martes, 13 de abril de 2021

EL PASA- PASA

 

 

Hay un tipo de personas, todos sufrimos alguna  alrededor, que todo en su vida sucede sin raíces, desde lo más rutinario de su vivir hasta las más inquietantes situaciones.

 Mi madre nos decía una frase pintoresca cuando había que limpiar la casa: “No hagas un pasa-pasa”. Y todas lo  entendíamos.  Hay quien vive todo así, por encima, desde la muerte de su padre hasta la diversión con los amigos, habla así, trata así a su pareja, toma  así las decisiones, sin tocar la madera de la mesa, solo rozando el  barniz.

 Hoy   es normal vivir evitando todo esfuerzo, y  lo notamos especialmente en el lenguaje robótico de  palabras ambivalentes y frases hechas, que sirven para  cualquier expresión y para ninguna,  copiando la forma  urgente y visceral de los medios. Lo peor es que, este  lenguaje huero, descubre la estructura del pensamiento del que habla, el entramado que sostiene su personalidad.

 Con más o menos habilidad verbal, porque eso depende de muchos factores genéticos, físicos, psíquicos y educacionales, sí hay personas que siempre ahondan, se cuestionan, escarban en sus cerebros y, con  capacidad de discernimiento y la experiencia de vida, sacan conclusiones y se aventuran incluso a expresarlas, para recreo y esperanza de los que les oímos  o leemos.

 Análisis es una palabra que ha quedado para las pruebas de los laboratorios médicos. Se detecta especialmente en las entrevistas a personas del ámbito político, deportivo o de la farándula.  Pero están en todos lados. Son esas que votan siempre al mismo partido y atacan cualquier acto del contrario; aplauden a su equipo y atacan al contrario; son creyentes, o no, por causas familiares o circunstanciales y atacan al contrario, sin pararse a analizar. “¿Analizar qué? Tú le das muchas vueltas a la cabeza”. Han estudiado esto o aquello en función del probable futuro económico.  Y toda  decisión aseguran haber sido tomada porque “me apetecía”, que, en la elección de menú es prioritario, pero no así en los grandes problemas de la vida.  

Los youtubers con millones de seguidores, dejan estupefacto a cualquiera con sus frívolas declaraciones y son ejemplo apetecible para los adolescentes.  Eso sí, ganan dinero  porque  lo valioso no se compra con dinero, el buen dinero se gana con inteligentes proyectos,  mucho análisis,  esfuerzo y  trabajo honrado, pero  hay otro ,  que acude a la mierda como a su alimento natural.

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