lunes, 5 de diciembre de 2022

POESÍA



El magnífico poeta Bécquer tuvo que responder a la difícil cuestión que le presentaba una mujer seguramente joven e indudablemente bella. "Poesía eres tú" Sí,  un ser es  bello  por la armonía y el encanto  de sus facciones en su expresión  y un poema es poesía por el ritmo  y  la sonoridad de la palabra elegida para expresar una idea.

De las pocas cosas que no se compran ni se venden en este mercado del mundo de hoy es la poesía. El poeta está obligado a tener una profesión para comer, aunque hacer poesía no es trabajo fácil y la musa debe encontrarle, si baja a visitarle, preparado frente al ordenador o el papel en blanco y dispuesto a recibirla.  Ni siquiera la habilidad  insuperable de Amazon para la venta,  ha conseguido que se vendan los libros de poesía. Los pocos estudiantes de letras sí compran las antologías de los grandes del siglo de oro y de los modernos más famosos , de todos conocidos, aunque no siempre leídos. En la escuela  ya no aprenden  los niños de hoy las poesías, que espabilaban  la memoria y educaban en el ritmo y la belleza que posee el juego de las palabras.

 Hay raperos, pero a mí me da grima oírlos, ni miden ni respetan  hacer coincidir los acentos naturales de la música  con los acentos del lenguaje, son matracas de tozuda y torpe rima, sobre temas vulgares, donde la poesía, delicada y espiritual aparece raras veces.

miércoles, 19 de octubre de 2022

OTOÑO

 Dos meses sin escribir, bueno, sin escribir no, sin escribir aquí. Algo interceptó mi habitual deseo de expresar lo que pienso. Fue el calor quizá . Sí, seguro fue el calor que bloquea mis engranajes, eso lo sé desde que era niña y el verano excesivo, agresivo de Madrid,  me hace caer en una indolencia mental y física. 

 Pues ya estamos en octubre y el calor debería haber huido de nuestra rutina  pero no: Ha sido preciso volver a sacar blusas ligeras ya guardadas y disfrutar de un ramalazo de verano para algunos cansino y agobiante y para los amigos del calor deliciosa prórroga.

 A mi me gusta el otoño. El otoño de Madrid donde resido tiene fama desde los paisajes de Velázquez. Es dulce, moderado y elegante. No se excede en las temperaturas y la lluvia se agradece tras el desecamiento del verano. El variado colorido de los árboles de hoja caduca, que agotan la paleta de dorados, rojizos y verdes entristecidos, es un regalo para la vista en los paseos por el Pardo y otros parajes. Todo lo contrario de las otras estaciones en las que se muestra  temperamental y descarado. 

Pero en todo tiempo el  viento del Guadarrama,  ineducado e inoportuno, se presenta sin avisar y espolea al ciudadano indolente. De aquí procede el genio vivo de los madrileños.

 La verdad, no pensaba hablar  del tiempo pero, como ha surgido, aquí lo dejo portada de otras páginas con reflexiones, quejas y sentimientos  que, espero escribir los próximos meses en este rincón escondido.


viernes, 29 de julio de 2022

ABORTO

 Menudo atrevimiento nombrar esta palabra en  el mundo de hoy, sometidos a una férrea censura, con imposición totalitaria de algunos, que nos retrotrae a tiempos dictatoriales.

El que analiza, sólo con la razón, este problema  llega fácilmente a la conclusión de que el aborto provocado  es un acto repugnante, que la sociedad  admite, como admitió el menosprecio de la mujer, la trata de blancas, el tráfico de esclavos, y la penalización de la homosexualidad con   inventadas razones, y negando siempre a la víctima categoría o dignidad humana, como se le niega al embrión su humanidad considerándolo parte del cuerpo de su madre.  Lo malvado es la insistencia en el  derecho de una madre gestante a interrumpir la vida iniciada de su hijo.  Es esta una era donde los derechos se reproducen a mayor velocidad que los indudables deberes del ser humano.  Las mujeres  deben tener conocimiento temprano  de lo que es un acto sexual y sus consecuencias. La mujer es fértil  pocos  días al mes, solo dos de ellos son elegidos, mediante test de ovulación, por las parejas que están intentando el embarazo.

 Toda la casuística recogida puede actuar como acto comprensible de error humano, pero no convence de su  necesidad. Uno de los más graves es la enfermedad o peligro  para el embarazo, la mujer responsable debe de impedir la posibilidad de engendrar; la solución no es el aborto que tiene graves riesgos y efectos secundarios, como toda  operación quirúrgica: hemorragias, infección, infertilidad,  depresión, y hasta  muerte. 

Cuando un aborto se produce de forma espontánea, todos coinciden en que es una lástima la pérdida del  embrión. Es frecuente  que, con un par de semanas de conocimiento del embarazo, los padres  ya  están pensando en un nombre y  en una acogedora habitación. Porque un embrión no  forma parte del cuerpo de la madre. Es un huésped al que se ha dado alojamiento y se está formando como  persona, por eso lo primero se piensa en ponerle un nombre.

 No es mi intención meterme en la moral, ni en los sentimientos y creencias religiosas que   lo consideran un  acto cercano al crimen. Quiero presentar al aborto en su absurda cualidad de innecesario, peligroso para la salud, enemigo de  la  naturaleza, excesivo como anti reproductor, y claramente evitable en un mundo lleno de condones, DIUs, píldoras para antes y después, intervenciones y otras formas anticonceptivas. El respeto excesivo al "me apetece y lo quiero ahora", se ha instalado en nuestra sociedad, es culpable de muchos errores  cometidos con irresponsabilidad manifiesta. Ser madre sin pareja, o a los sesenta años, o  con óvulos donados,  concede libertades a la mujer,  la  desata del sometimiento sufrido, pero a ello se contrapone  la permisividad  del aborto,  que usa el   cuerpo de  la mujer para el placer sexual, cosificándola como una simple herramienta.

 La prueba de madurez de un adulto es su capacidad de autodominio para retrasar los deseos y los impulsos, según la oportunidad y la circunstancia, midiendo sensatamente las consecuencias de cada uno de sus  actos. Si la ira me pide tirar cualquier objeto por la ventana, es posible que mate o dañe  a un inocente transeúnte, que nada tiene que ver con mis preocupaciones; si  rompo un espejo puede que yo misma quede lesionada.

 Cualquier acto humano requiere un espacio de reflexión previo, porque puede tener graves consecuencias   hasta   freír unas patatas .

 


miércoles, 22 de junio de 2022

IMPOTENCIA

 Pocas cosas producen en la vida tanta sensación de incapacidad como los problemas de movilidad. Los cojos sufren cruelmente este enfrentamiento con la realidad de su limitación. Con la ayuda de muletas o andadores superan, mal que bien, sus dificultades y se resignan  con sentido del humor si es que tienen la suerte de poseerlo. 

 El hombre desde su instalación en la tierra dedica su inteligencia, su habilidad, su ingenio y  la experiencia de sus fracasos, para conseguir metas nuevas de desplazamiento venciendo la gravedad: volar, navegar,  también los  atletas  nos admiran con su dominio de las limitaciones aunque  sus logros   precisan sacrificios  y muchas horas de entrenamiento, inalcanzables a determinada edad y capacidades..

Pero nada causa más desagrado al individuo normal y bien dotado  de inteligencia e ingenio, según cree él de imaginación y habilidad, que la incapacidad ante una máquina o dispositivo electrónico  que se niega tozudamente a ser manejado y nos hace pensar en  su mala intención para burlarse de nuestra torpeza.

El sistema  Informático es tan completo tiene en cuenta tantas derivadas y posibilidades, prevé tantos errores y soluciones, que acaba siendo una cárcel sin salida cuando un dedo torpe e inoportuno ha pulsado ESA tecla maldita, programada especialmente para que usted escriba en verde, quiera o no quiera, todos sus textos hasta el fin de sus días. Pues bien, precisamente ESA tecla la he pulsado yo esta mañana. Con este breve artículo espero encontrar, sino solución, al menos la comprensión caritativa que tanto consuela en las  desgracias.

viernes, 27 de mayo de 2022

IGUALDAD

Los revolucionarios franceses gritaban : Libertad, fraternidad, igualdad. La libertad es el primer  deseo humano. Atado por tantas imposiciones biológicas, limitado irremediablemente, grita a los que tienen en sus manos coartar su libertad con las normas y las leyes,  para que no exageren sus inevitables limitaciones. Pero, uno de los más grandes placeres del hombre es  el Poder.  Por ello aspiran muchos a puestos de jefe laboral o gobernante, que les da derecho a someter a los demás a sus decisiones; les satisface que  dependan de ellos  y les gusta obligar a formar la  vida a sus ideas, deseos e intereses. Es  por ello necesario gritarles frecuentemente e intentar mermar su capacidad de poder.

 El otro  grito  resulta  novedoso en aquél tiempo: Fraternidad. Si los hombres exigen como un derecho que los poderes públicos les reconozcan su condición de hermanos, será porque consideran  que todos somos hijos de un mismo padre.  Para un creyente y más si es cristiano esta relación fraternal es un mandato divino que prohíbe  dañar al otro  y obliga a la atención al más débil. Europa está construida sobre estos pilares cristianos.

 La  relación de hermanos es  de amor, no jerárquica y lleva por tanto consigo la igualdad, el tercer grito: por la fraternidad tenemos la misma categoría y exigimos de las normas y las leyes; mejor decir  equidad de derechos y obligaciones, no  igualdad, porque somos distintos dentro de nuestra semejanza biológica por pertenecer a la misma especie animal.

 Se extiende hoy cómodamente, una torcida  concepción del término Libertad, que lleva consigo gran confusión. Es evidente en los  humanos, respecto a otros seres vivos,  la gran diversidad y la diferencia entre individuos, aumentada  por su complejidad de comportamientos sociales y culturales. Nada más idéntico a nuestros ojos,  que dos hormigas del mismo grupo, sin embargo un entomólogo nos haría ver sus diferencias.  Macho hembra sí que son claras en todo el mundo animal y en los humanos especialmente, no reduciéndose solo a lo biológico obligados por sus función sexual, sino también en lo social e intelectual ya que tienen distintas maneras de vivir y comprender la realidad. 

Hay hoy una perversa y sigilosa intención de igualarnos, y se muestra en algunos grupos sociales y políticos, que aceptan y aprueban una abyecta intención de destruir al ser humano.  Este proyecto comienza por la disolución de la pareja varón y mujer, difuminando primero las diferencias del aspecto físico, después en el vestido, poco a poco en la educación de los niños, confusión de la sexualidad, desprecio a la misión familiar, imposición  en las profesiones, en las costumbres....  Nos preguntamos quién mueve estos hilos, ante la evidencia de  una ideología cuidadosamente diseñada, que lleva más de un siglo  infiltrada con eficacia en nuestra sociedad, sobre los presupuestos de algunos filósofos. del siglo XX .    Están bien patentes los resultados: La natalidad baja,  el aborto es un derecho, los jóvenes ya no forman familias si no parejas temporales, el deseo sustituye al amor, el placer al compromiso, se intenta eliminar a los inválidos y a los ancianos para matar la relación de compasión, como gustaba a Nietzsche. Todo envuelto en una capa etérea de universal amenidad y fácil convivencia. Nos preguntamos, repito, estupefactos: ¿Quién puede ser el ideólogo de esta siniestra campaña, que ya se impone en el mundo  y se ha hecho políticamente correcta? ¿A quién puede interesar si todos, como humanos, podemos ser dañados por ella?

 Y cuando algunos se den cuenta y quieran  poner remedio, será demasiado tarde.

 

jueves, 21 de abril de 2022

MASCARILLA

  Llevamos  dos años sometidos a situaciones no esperadas, que hacen temblar los palos del sombrajo que acoge nuestra tranquila y monótona vida. Una pandemia universal tarda  mucho tiempo en  reaparecer, no viven quienes puedan darnos consejos para afrontarla; lo mismo pasa con la proximidad de una guerra,  que amenaza convertirse en mundial.  Todos los acontecimientos de nuestra vida que son, o lo han sido,  vividos por millones de personas, como problema humano universal,  merecen ser analizados y sometidos a  crítica y estudio por cada uno de los individuos, que  los soportamos.

 Ahora  se presenta un debate aparentemente menor, pero tiene a mi parecer un importante aspecto: la elección de llevar o no llevar la mascarilla, que se deja a la decisión responsable de cada una de las personas. Así debería ser siempre, pero dos hábitos adquiridos lo impiden, el de quienes no se rigen más que por el capricho, sin valorar sus deberes de  ciudadanos e incluso tienden a incumplir la norma por el gusto anárquico de desobedecer; y por otro lado la pulsión de imponer, y su contraria prohibir, habitual en los gobernantes baratos y frívolos.

    Cuando   surge el debate sobre temas o acontecimientos muy importantes, es difícil conocer  opiniones diversas profundamente  meditadas sobre los hechos.   Las personas en su mayoría, exponen su opinión con excesiva presencia del yo, mi, me, para mi, conmigo, que impide el  análisis mental objetivo de un acontecimiento, sin carga emocional; el impacto causado por la situación crea un  subjetivismo influido por su entorno familiar y social y de los medios de comunicación.

 Se llega a la conclusión de que la  mayoría de la  gente prioriza sus sentimientos y emociones, pero teme  pensar, analizar,  juzgar,  discernir,  ignoro si es porque  no sabe, no puede o no quiere.  



  

miércoles, 6 de abril de 2022

PENSAR


Cogito ergo sum. Pienso luego existo. 

Pensar es el mas alto don que la naturaleza, el creador, Dios para mí, nos ha concedido a los seres humanos. A  pensar y a meditar,  que es lo mismo, han dedicado muchas horas de su vida los  sabios y los santos, que deben ser  nuestro ejemplo y guía.  

 Pensar es necesario para toda decisión humana, desde hacer una comida, comprar unos zapatos o elegir pareja para convivir, se precisa un previo y  escalonado ejercicio de observación, análisis, critica, desde nuestra jerarquía de valores, para priorizar, discernir, decidir y elegir. Así lo hacemos. Sin embargo demasiada gente tiende a  actuar sobre un patrón al que seguir, con las máximas seguridades de acierto y  solución a corto plazo, y pensar lo menos posible.  Ejemplo: es moda, lo tienen o lo hacen todos,  se ha hecho así toda la vida,  me apetece, me cae bien, lo ha dicho X, (político,  periodista, presentador, o charlatán de turno).

Todos recibimos desde niños unos principios, unas normas, como pilares de nuestra educación, sobre ellas se teje una red de teorías,  opiniones y costumbres que dirige nuestro comportamiento. Creo que este entramado necesita, en muchos aspectos, ser revisado para hacerlo conscientemente nuestro. Pretender que nada cambie,  seguir toda la vida laxamente aferrados a unas cómodas costumbres predeterminadas, es negarse a la libertad y al pensamiento individual. Llega  una  edad en la que la  madurez exige cuestionar lo recibido. Años después es  seguro que rectificaremos algunos puntos, y volveremos a los rechazados, pero nuestra libertad de pensamiento nos exige este análisis y juicio continuo   para trazar un camino nuestro, con las propias ideas como base. Es de sabio saber cambiar de opinión.

Algunas personas en su primera juventud, confían demasiado en su propio juicio,  aún inmaduro, rechazan lo adquirido en su educación y cometen  graves  errores en su vida. Pero  tan grave como esto es actuar, e incluso  creer, sobre un guión redactado por otros, y suponer que es inútil, en los grandes temas cuya solución no está a su alcance,   pensar sobre ellos. 

Pensar es hoy un trabajo  complicado para la mayoría de las personas, por eso dejan las opiniones en manos de otros, renunciando al derecho a cuestionarse todo  aquello que alguien quiere imponerles. Sea en materia religiosa, política, social, están desprotegidos ante los errores y  los intereses de los demás; son masa moldeable para la propaganda  política, la publicidad comercial o de los  poderes  que tienden a imponer su pensamiento, y un estilo de vida.

 

jueves, 10 de marzo de 2022

LA MALDAD

 Sí, ya sé que parece un título excesivo, pero nos negamos a ver  que nos rodea más o menos oculta, le ponemos nombres que la disfrazan y emborronan  y un día, cuando estalla nos damos cuenta de que la maldad convive con nosotros y nos amenaza de muerte física y espiritual. Está en la moda, está en determinadas políticas, en las convenciones sociales, en las costumbres, en el lenguaje, en la sexualidad, está en los espectáculos y la aceptamos inocentemente para ser modernos y tolerantes.

La maldad convive con nosotros salpicada en nuestras costumbres y frenada por nuestros principios morales. A veces nos sorprende, como una bofetada, encontrar en nosotros mismos un huésped no deseado, que ha sido alimentado poco a poco por nuestras pasiones y defectos. Unas personas  tienen más y otras menos, pero algunas, quizá más débiles, se dejan poseer totalmente por ella en pro de un planteamiento de vida, para  la obtención loca e irrefrenable de dinero, placer, poder o gloria.

 El siglo XX nos dejó ahítos, más que saturados, de maldad  y,  como en este caso, personalizada en individuos siniestros que causaron dos horribles guerras y la extensión de ideologías totalitarias de cuyos efectos aún nos quedan secuelas. Uno de los monstruos no quedó aplastado hasta la muerte, sobrevive disfrazado.

 Maldad.  ¿De qué otra forma podemos llamar a la invasión brutal y cruel de Ucrania por este sátrapa endiosado, ambicioso  de poder,  gloria,  ¡y dinero!  que es un buen ingrediente en cualquier acto de maldad.

No vamos a irnos a la cama con la boca seca y el ánimo bajo cero, porque por un principio de acción - reacción, cuando la maldad explota florecen en una mágica primavera, la caridad (palabra depreciada hoy que la rae define como "virtud cristiana que consiste en amar al prójimo como a uno mismo"), la solidaridad, la generosidad, la compasión, la hermandad, en fin, ejemplos del amor que reside en nosotros y crece con algún cuidado de agua y luz. 

jueves, 17 de febrero de 2022

SONREIR

 Qué puede sucederle a esta vecina, me pregunto,  que pasa por mi lado desde hace 16 años sin saludar ni contestar a mi saludo,  con una cara seria como si hubiera recibido la noticia del fallecimiento de un allegado o la  de su total ruina o de una enfermedad con fatal pronóstico o....

 No me atrevo a preguntárselo porque quizá lo tome mal, pero es que me intriga y me preocupa. No es un problema de pareja porque tiene un marido o lo que sea, con el cual debe llevarse bien, por que les veo juntos salir y entrar desde hace 16 años, pero él tampoco saluda, tampoco sonríe y también parece muy abrumado por una horrible situación, que supongo será  familiar, dado el gesto  de su cónyuja.

Me preocupa, sí, porque un vecino es alguien cercano, que comparte muchos de tus problemas cotidianos: la avería del ascensor, el irregular  funcionamiento de la calefacción, los desagradables olores de la entrada, la limpieza del portal, o los insoportables ruidos, polvo o  la tortura de una obra  de remodelación en los pisos inmediatamente superiores al tuyo. Pienso mucho y me pregunto si no será simplemente un problema de agarrotamiento de alguno de los muy numerosos músculos faciales, que por la situación de la pareja en régimen de gananciales, afecta también a su marido.

 Una de las muchas limitaciones desagradables que nos ha impuesto el o la, covid es dificultar nuestra sonrisa reduciéndola  a un guiño de ojos.

 La seriedad del rostro produce un aspecto de  circunspección que puede ser en muchos momentos conveniente en el doctor que da una segunda opinión, en el jefe que   responde a tu petición de aumento de sueldo, en el director del colegio de tu hijo, o en el cura que te escucha en confesión ,en esos momentos las sonrisitas pueden ser mal interpretadas. Pero, un eterno y petrificado semblante circunspecto produce  un desasosiego en las personas cercanas que lo contemplan, seguramente perjudicial para la buena digestión.

Sonreír es fácil y barato, beneficioso para nuestra salud porque ensancha la abertura labial y deja entrar una bocanada de aire, y  muy agradable para los demás; es la primera de las obras de caridad. 

Yo lo aconsejo a todo el mundo ahora, que empezamos a salir de la pandemia y nos dejan ya quitarnos la mascarilla. Enseñe usted sus dientes blancos, iguales, que le han costado lo suyo .

¡Sonría, por favor!

miércoles, 19 de enero de 2022

PUES ESO

 Empieza un año y parece que hay que hacer unas cuantos propósitos tontos, que será raro que podamos cumplir. ¿Por qué no el 17 de marzo o el cuatro de noviembre? En el éxito de  las propuestas de enero influye el tiempo meteorológico, porque  si lo programado es correr seis kilómetros todas las mañanas antes de ir a la oficina, es muy probable que la temperatura cercana a los 0 grados, le obligue a tener en cuenta los caprichos del cuerpo que a lo mejor  se niega; otras veces depende de otra persona, por ejemplo: la amabilidad, el atractivo del monitor del gimnasio influirá en nuestro tesón para asistir asiduamente  a pilates, y siempre  sin confiar demasiado en nuestras  capacidades, porque si en cuarenta y tres años no ha sido usted capaz de aprender inglés, es previsible que no lo  va a dominar precisamente ese año que  encima es bisiesto.

Poner en una lista las cosas que hay que hacer antes de un viaje o  veraneo  largo, una boda,  una señalada fiesta,  una mudanza de casa, o una intervención  quirúrgica de envergadura, sí me parece  la mejor ayuda para conseguir  no olvidar nada, no tener retrasos ni apuros de ultima hora, y permanecer relajado como si fuera un hábito diario. Esa puede ser un buen propósito de año nuevo; hacer listas.

Pero hay gente que ya vive sus diarias obligaciones corriendo en lucha con los imponderables: la agenda, el reloj,  el tráfico, los móviles, las colas, y  se resiste a aumentar su estrés solo por una tradición de primero de año. Si hay que hacer gestiones con la  administración, petición de citas médicas u otros trámites,  telefónicamente ayudan a aprender composiciones musicales, pero poco más,  y por internet,  inventado para facilitar las cosas, con códigos, contraseñas, ursl, claves y firmas electrónicas,   superarán todo el tiempo necesario para llevarlas a cabo y  le mantendrán en la duda  de si comienza el alzheimer.

Por cierto, yo que tengo esa buena costumbre de hacer detalladas listas, antes de un nuevo plan, al final siempre me dejo algo . Unas veces ni siquiera lo pongo en la lista, otras, agobiada, lo dejo para la vuelta, a última hora  una  vez saqué el neceser para incluir algo y olvidé meterlo de nuevo, o  por sustituir uno por otro me fui sin camisón o me  salté de línea al repasar lo hecho e incluso me auto convencí de que no era necesaria esa prenda, tan fundamental, para evitar el incordio de plancharla.

 Es preciso, hay que congraciarse con uno mismo, conocer y aceptar  nuestros fallos. Podemos intentarlo, claro, pero sabiendo que somos imperfectos, inconstantes, metepatas, despistados, atolondrados, vagos, desastres,... el que se crea perfecto va a sufrir mucho al primer tropiezo.

  Pues eso.