sábado, 20 de junio de 2020
ALEGRÍA
No sé a como está el kilo de alegría, tampoco en que tipo de establecimiento la venden, pero debe estar muy cara porque no percibo mucha a mi alrededor.
Sé que la vida se empeña en regalarnos noticias desagradables y, cuando todo marcha pasablemente bien, los políticos se encargan de darnos disgustos, para eso cobran. Los políticos no lo saben, pero son en general (la excepción valida la regla) gente mediocre con necesidad compulsiva de hacerse los importantes, por eso se han presentado a las elecciones, y más veces que arreglan problemas, los crean. Sí, sí, porque cuando hay un vacío de asuntos urgentes sienten la necesidad de tomar decisiones. Eso es lo malo. "A ver, tenemos que hacer algo para que se note que estamos aquí" y en el consejo de ministros /as/es se plantean distintas sugerencias: "Podíamos decretar que se pinten los perros de distintos colores para que se distingan las razas, porque yo me confundo y es peligroso" dice el de industria. No, no. Instrúyete que eres muy torpe (no es del partido) -tercia el responsable de Cultura- es urgente una intervención en los museos. El arte es del pueblo y hay que acercarlo al pueblo. Llevaría Las Meninas a Laredo y en La Mancha manchega que hay mucho vino, mucho pan, mucho aceite mucho tocino, y anda vente que el queso es excelente, apreciarían a Luis Egidio Melendez y sus bodegones; Sorolla lo llevamos a Nombela tan alejada del mar que... interrumpe el de Hacienda: Creo que lo verdaderamente necesario ... y me niego a transcribir lo que propone porque no quiero amargar la tarde a nadie.
Los políticos no valen para mucho por eso son políticos. Al niño que a los cuatro años ya ha provocado una explosión mezclando productos caseros, lo veremos tras el microscopio; como el que observaba horas a las hormigas; aquél que hacía caricaturas de los profesores, será pintor; el que tenía asombrado al profesor de música con su oído absoluto, va al conservatorio elige instrumento y sí, dará la tabarra durante un tiempo a sus vecinos, pero después se coloca en la Filarmónica de Londres y nos deleita en las tardes lluviosas. Si tiene buena voz ensaya el "Nessun dorma" y a la hora de la siesta consigue su propósito.
Pues me he perdido y no sé bien de que estaba escribiendo hoy. ¡Ah de la alegría! Pues eso que para conservarla es conveniente no oír, leer, ni ver mucho a los políticos, procurar intercalar chistes cada vez que se oye al presidente de turno que, con lenguaje robótico, suelta lo que le ha escrito "el sombrío". "El sombrío" es el más importante, no sale pero dice qué hay qué hacer y decir, y no quiere políticos que añadan o resten frases a sus discursos, porque puede ser señal de que aún piensan. Sí le gusta que sepan abrir una amplia sonrisa cuando no hay nada de que reírse.
Quizá exagero; hablo mal de los políticos porque de algo hay que escribir y es tema que gusta a todo el mundo menos a la madre del político. Además no ofendo a mis difuntos antepasados, (estaría muy feo) me precede un plantel de profesionales: militares, abogados, médicos, señorita del servicio doméstico, empresario chocolatero y otro de sardinas en lata, pero puedo decir con la cabeza bien alta que no hay en tres generaciones ni un solo político.
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