miércoles, 13 de diciembre de 2023

A DESTIEMPO (Escrita en octubre de 2023)

 

 

 A DESTIEMPO

No podemos negar a la vida llamémosle sino, destino o como prefiramos, su imaginación para proporcionarnos sorpresas, por suerte no siempre desagradables.

 Cuando la edad obliga a un pausado reposo propicio a la lectura serena y  la escucha de  música  placentera; cuando la espera puede convertirse en agradable sin  pretender retar a la realidad del deterioro físico,  cuando se tiene la sabiduría de gozar del tiempo libre gastándolo en lo que apetece y  se goza  con el diálogo  amigo, resarciéndose así de las horas dedicadas al cumplimiento de normas  y deberes aborrecibles, entonces  aparecen   acontecimientos que destemplan el ánimo y llenan el pensamiento de angustia.

 Es inútil la desazón, no se nos pide a nosotros la solución ni tan siquiera la opinión sobre lo conveniente,  se nos da  un papel de observadores como en una película de suspense donde nada de lo que va sucediendo depende de ti, pero sí sufres la tensión,  el impacto visual y emocional de los  impresionantes hechos que  se presentan con crudeza.

 A destiempo aparecen, cuando son menores las energías, cuando ya no ocupas, como en otro tiempo, un puesto central en el entorno donde los actos tienen lugar, cuando el  incansable corazón se resiente de tantas emociones y el sueño  se  enreda  ante   los planteamientos complicados.

Aquí está y es preciso  aprender un papel nuevo en la comedia de la vida, con herramientas nunca usadas y  frases ajenas, eso sí exagerando el eficaz recurso  de la ternura y la sonrisa.

lunes, 11 de diciembre de 2023

HAMBRE

 

HAMBRE

 Estamos ya en tiempo navideño y estremece pensar en aquellas  familias con niños  que no tienen posibilidad de alimentarlos debidamente; pienso que debe ser muy triste para una madre oír a sus hijos pedir comida, y no tener qué darles. Las personas que pasan hambre en su niñez arrastrarán durante su vida deficiencias debidas a esta carencia en su niñez del alimento equilibrado, con proteínas, vitaminas y nutrientes necesarios para su desarrollo, saber que por la situación económica ellos tendrán dificultades físicas y psíquicas en su vida adulta, me llena de una lejana culpabilidad.

 El  hambre es una plaga  terrible que se extiende por todos los continentes y la sufren  millones de víctimas. No percibimos grandes esfuerzos realizados por las grandes potencias económicas, que podrían solucionarlo con verdadero interés y mejores programas  de cooperación internacional.

 Paralelamente, en determinadas fechas comprobamos la paradoja de otro tipo de hambre contagiosa, que se apodera de  las personas después de una estudiada campaña generalizada de marketing: el hambre de consumir, comprar sin medida, a lo loco, desenfrenadamente. Comienza con el traspaso a España de una costumbre americana en fecha cercana a la celebración del Independence Day, y se extiende cada año más anticipadamente por los primeros día de Diciembre. He visto a la muchedumbre abarrotar  las calles excitada con sus compras, los más ingenuos lo cuentan entusiasmados a los reporteros.

Comprar, comprar, comprar: regalos, caprichos, supuestas gangas, pocas veces  objetos de gran necesidad. Se transparenta el cuidadoso manejo de este instinto loco por parte de los genios del marketing.

Desde la distancia de mi tranquilo hogar lejos del contagio de este peligroso virus, observo el fenómeno y me siento libre. Lo triste es que las víctimas desconocen que lo son.