lunes, 26 de octubre de 2020

LA PÁLIDA SEÑORA

LA PÁLIDA SEÑORA

Madrid, 14 de octubre, 2020

  He escrito desde su visita algún tonto comentario lleno de nada, sin rozar su  nombre para no escarbar en la herida, para no despertar  a la pena.  La muerte, esa pálida señora, ha  irrumpido, una vez más en  mi historia. ¿Cómo se puede seguir viviendo después de su helada visita que arranca, tan descortésmente, una parte tierna  de la propia  vida?

Comer, dormir, hablar, vivir… la rueda   gira con  brutal indiferencia. Pero poco a poco suben a la superficie y flotan desgajados los  restos del naufragio. Un punzante vacío al mirar su imagen, el golpe seco de la pérdida  al nombrarla. ¡Cuántas cosas envuelve en su interior un nombre querido! Paz. En sus tres letras me  duele el ya imposible juego de evocar   juntas bobas canciones y frases clave,  de los  años lejanos: La princesa triste,  el vestido de la abuelita,  miñoca, una lioba, brañas, pelouro, pío pío escapao, ¿quién rompió la luna?… que sólo para nosotras tenían sentido.

La muerte  es solo un ráfaga afilada e indolora, que corta el hilo de la vida en un instante. ¿Y después? La pregunta martillea . ¿Dónde están  todos aquellos  que  llenan aún, silenciosos,  las páginas de la agenda y runrunean en los rincones de mi  corazón?

 Mi fe los sueña ingrávidos, transparentes, gráciles, desbordados por la  luz del rostro de Dios, es decir: Felices.

María Nieves

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