martes, 21 de enero de 2020
VEINTE,VEINTE
Te distraes un poco y, cuando quieres darte cuenta, estás en otro año. 2020, menos mal que es bonito de cara: veinte veinte queda estéticamente redondo. Y entramos en el nuevo año con el país gobernado por una coalición lejana a lo que votaron los españoles y la amenaza del comunismo detrás de la sibilina figura de Iglesias, reptante simulador, que habla con énfasis de cosas en las que no cree del todo...
¡ Que no, que no voy a hablar de política!
Me preocupa este país donde se ha puesto de moda la libertad de pensamiento entre los más jóvenes, siempre han sido ellos los más partidarios de las libertades, el problema es que la misma vida te da un palo en la cabeza y te hunde en el pesimismo cuando te manda a ti o a alguien cercano la comprobación, casi siempre desagradable, de que somos más bien esclavos de la naturaleza, la circunstancia, la maldad de los otros y hasta de nuestros propios defectos. Osea, todas esas supuestas libertades esa capacidad de controlar tu vida, tu futuro, solo con el deseo, es casi siempre una fallida ensoñación. El sino y el destino eran antiguas palabras que describían al hombre sometido a un camino diseñado por alguien de antemano, la mala suerte es evidente en algunas personas acosadas por la enfermedad, los accidentes y las desgracias de todo tipo y la casualidad parece manejada por un personaje con un siniestro sentido del humor cuando, a tres kilómetros de una explosión una plancha de metal cae sobre tu vivienda causándote la muerte.
Hoy parece que nadie quiere sentirse controlado por nada, dejan al parecer pasivos, que los políticos ansíen más que nunca imponer sus criterios y sus ideologías. Estos vaivenes contradictorios nos dejan desconcertados.
Desde la economía los agoreros anuncian una crisis. Pero unos cuantos, que las estadísticas aseguran que cada vez somos menos, confiamos en Dios, nos ponemos en sus manos y esperamos porque así se lo pedimos, que ablande la dureza de los corazones y no deje que este sea un siglo malvado y destructivo, como lo fue el anterior.
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