sábado, 26 de agosto de 2017
HORROR EN BARCELONA
No pensaba yo, aunque lo creía posible, cuando escribí sobre los bestiales actos terroristas de Europa, que ¡tan pronto¡ iba a repetirse la tragedia en España.
Hemos sufrido muchos años a los asesinos del nacionalismo vasco y después el 11M.
El Mal convivirá siempre con nosotros y aunque muchos creen tener la solución, no es fácil. La solución es el amor al prójimo que Cristo nos aconsejó en su programa: No hacer ni desear al otro lo que no quieres para ti. Es una preciosa recomendación que anularía el mal si todos la cumpliéramos. Amar hasta al enemigo.
Jesús, este personaje histórico cuya importancia sobrepasa las de creador de una religión, con una categoría reconocida universalmente, provoca en algunos un incomprensible odio. El Mal se retuerce echando espumarajos. ¿Qué sería de él si el amor se pusiera en práctica?
Ante el horror de estos días en la preciosa cotidianeidad de la rambla abarrotada de familias y turistas, la reación de algunos es igualmente llena de odio y lejana de los principios cristianos. Cuando en Cambrils los terroristas fueron abatidos por la policía, fue inevitable sentir alivio y alegría. Después reflexionando, ves a estos chicos muy jóvenes, menor alguno de ellos, como unos desgraciados, víctimas también del Mal. Aleccionados por exaltados imanes envenenados a su vez por el extremismoreligioso y el odio a los distintos, actuan enardecidos por el impulso de ser importantes.
Impotentes ante el horror Internet y Wasap se llenan de soflamas insultando a los musulmanes y con propuestas y soluciones que, en ningún caso, solucionarán el problema, pero sí crean rechazo hacia personas inocentes.
Hoy está convocada una gran manifestación por la paz en recuerdo de las víctimas y agradecimiento a los cuerpos de seguridad, que nos protegen, bajo un ingénuo lema: "No tenemos miedo". Sí tenemos miedo, ¡cómo no, es tan fácil matar!
La política que ensucia cuanto toca, y el nacionalismo separatista que lleva también el mal en su génesis con la envidia y la soberbia, han metido su zarpa. Veremos como se desarrolla el acto.
Pido a Dios Señor de la vida, que conceda la paz a los muertos, a los heridos una pronta recuperación, el perdón para estos jóvenes engañados y la conversión de los que extienden el mal y la muerte.
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