jueves, 16 de marzo de 2017


 UN LUGAR MUY LIBRE

Más de un mes sin escribir, bueno, sin escribir no, sin escribir aquí. Y han pasado muchas cosas, aunque para escribir no hace falta que pase nada nuevo. El loco mundo da muchos motivos para  extrañarse, admirarse,  juzgar, meditar; pero basta con  el, no menos loco, mundo interior que imagina, dibuja, difumina,  colorea,  o enciende soñadas historias reales. Sí , tan reales que yo las siento palpitar porque viven y crecen  dentro de mí
¡ Ah! pues me ha quedado prosa poética sin proponérmelo.
Me he enterado hoy de que Holanda, que ha elegido ayer a sus políticos, ha perdido casi la mitad de su población religiosa, que no hace tanto tiempo, era cristiana  protestante y católica.
 Las bonitas iglesias se han convertido en originales restaurantes, museos, teatros, o centros culturales. Empezó todo con el peligroso juego de querer ser la mas avanzada y libre nación de Europa.  Es una reacción  lógica en pequeños países, que salen poco en las noticias de los informativos, y se ponen a pensar en algo que les haga apetecibles.
" Prohibido prohibir" gritaban los estudiantes del 68 en las calles de París y, este pequeño país robado al mar que amaestra al viento,  se lo creyó linealmente: Prostitución, eutanasia,  aborto, matrimonio homosexual, droga, todo libre, sí. Holanda se fue volviendo poco a poco en un lugar muy libre. Se repobló con los esclavos.
Yo no conozco Holanda,  todos me dicen que Ámsterdam es preciosa, la veo en internet, sus casas en piquito y los canales me gustan, pero claro, no la huelo y una ciudad hay que olerla,  yo no sé si Holanda olerá bien con tanta podredumbre. Los tulipanes esa flor rígida y un poco aburrida, están muy decorativos en los campos de cultivo, pero no tienen olor.
La libertad  es ese peligroso regalo que Dios hizo al hombre un día que estaba muy optimista. Quizá a Dios le pesa habernos hecho este regalito, yo se lo agradezco, aunque manejarme a mí misma me resulte tan difícil: doy pasos adelante, pasos atrás , y tomo sendas muy embarradas; pero sí, la verdad, me gusta ser libre, jamás he envidiado la impuesta laboriosidad de las  hormigas.

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