lunes, 6 de abril de 2015

A Cesar Vallejo

Quisiera despertar una mañana
y ser Cesar Vallejo, solo un poco,
que un soplo de su viento ámbar y loco
desencuaderne mi sintaxis plana,

que desate los versos que coloco
en rígida postura cartesiana,
por sentirme genial esa mañana,
olvidadas las rimas que equivoco.

César Vallejo, te odio con ternura.”
Sueño mi verso como el tuyo alado,
recóndito, sutil y desasido

y mi canto pionero en la espesura
de un lenguaje de niebla, elaborado
con menos pentagrama y más sonido.

Madrid, 1985

A mi hijo Guillermo

Me inquieto imaginando tu futuro,
cuando miro tu cuerpo adolescente.
Ante el correr del tiempo, yo, impotente,
por si algún día te amanece oscuro,

quiero guardar de ti, ese inmaduro
gesto de candidez, tu aire indolente,
lo que hay en ti de ingenuo, de inocente,
tu ilusión y tu fe, tu vivir puro.

Quiero fijar tu ahora en mi recuerdo,
para ese día en que no seas niño,
cuando tengas tu infancia arrinconada,

mitigar el dolor de lo que pierdo,
evocando la gracia de tu guiño
y el claro caminar de tu mirada.

Madrid, 1973

Angustia y esperanza

Este ser y no ser de cada día,
esta pugna cruenta y homicida,
es hábito y es norma de mi vida
este vivir luchando, esta agonía.

Se agita en su mortaja la fe mía,
renace, se renueva y me convida
a vivir, más de nuevo cae vencida
por los vientos que mustian mi alegría.

¿Qué soy, de donde vengo, qué me mueve?
qué quiero, por qué vivo, a qué camino,
quién ganará esta lucha, vida o muerte?

La pregunta constante me conmueve
confusos el sendero y el destino la frágil esperanza yace inerte.

O: ..quién ganará esta lucha muerte o vida?
Ya se levanta en mí tu soplo leve,
marcas mi fin, mi ruta, mi destino,
tan sólo en Ti mi corazón anida.

Madrid, Mayo de 1973

Soneto clásico

Al modo de Quevedo” (Ejercicio de clase)
Del abismo del barro y la agonía
he llegado hasta Ti, te he presentido,
desvelados mis sueños sin sentido,
por vientos de tu paz y tu armonía.

Ha nacido en mi noche un nuevo día,
en tu calor mi nieve se ha fundido,
persigue tu silencio mi sonido
y mi llaga en tu bálsamo confía.
Es tu fuerza la que mi lastre eleva,
ha dado transparencias al granito,
ha obligado a lo inerte a que se mueva.

Hoy tu savia me innunda y me renueva,
necesito gritar ¡te necesito!
algo llevo de Ti, que a Ti me lleva.
Mª Nieves Díez Taboada

Santiago de Compostela, 1951

Soneto a los dulces navideños

Componer un soneto es mi deseo,
que cause verdadera admiración
y cantando las glorias del turrón,
aventajar a Lope y a Berceo.

¿Mi intento lograré? malo lo veo,
sólo soy poetisa de afición,
más si en mi ayuda viene inspiración,
en llegar a buen fin de veras creo.

¡Turrones, mazapanes, mantecados!
escuchadme, en mi férvida canción
os declaro los dulces más preciados.

Si por vosotros “Coliflor” consigo,
os uniré a los ricos almendrados,
los cuatro formaréis pacto conmigo:
¡Fritos de coliflor, no, ni pintados!
(Juegos florales familiares. Poesía humorística.
Premio “Coliflor natural”)

Santiago de Compostela, Navidad, 1949