viernes, 30 de abril de 2021

NO QUISIERA

No quisiera, la verdad, no quisiera entrar en la campaña de las elecciones para la comunidad de Madrid. Es tanto lo que se ha radicalizado, que a cualquiera que intente por principios mantener su cerebro en el congelador, le causa incomodo. Después de catorce meses únicos, extraños, reducidas la libertades, con  el miedo  dueño y señor, es difícil desembocar bruscamente en esta convocatoria y dar nuestra opinión. ¿Pero  está usted pidiéndome que elija? Olvida que llevo un periodo que se ha hecho más largo que lo que el calendario le asigna, sin caricias ni abrazos, sin diversiones  o por lo menos obligada a un nuevo modo de vivirlas y expresarlas.  Olvida que aun estoy desentrenada en  mi trabajo, mi ocio y mis afectos, bajo un código restrictivo de mis impulsos, y ahora quiere que me ponga seria y equilibrada, sensata y circunspecta, ante el juego trilero de los candidatos. No, me pide usted demasiado.  Se ha borrado el mañana, no hay posible proyecto. ¿Quién puede estar seguro de cuales serán  sus intereses y deseos  dentro de unos meses?  Después de haber visto  a la muerte entrar como una fiera en el redil, a llevarse a los más débiles; después de la  contemplación visual de  individuos irreconocibles en sus complicados uniformes de protección; la inquietante presencia de la policía vigilando en  la calle la norma del bozal; tanta tienda cerrada;  las colas en los centros benéficos para conseguir el plato diario de comida;  los espectáculos intentando respirar a medio pulmón... Y sin poder huir. Conocedores de que es imposible escapar a  esos rincones de ensueño y palmeras, o de lujo y descanso, porque todo el mundo está trastocado. 
  Aun cuando nuestra vida económica no haya cambiado,  la música, la lectura y el cine enlatado nos sostengan, el insomnio repetido  indica que algo dentro sabe que  todos los humanos luchan con la misma muerte,  la misma enfermedad,  con mucho dolor y carencia y, esa conciencia de grupo dañado, nos lleva al desequilibrio.
 ¡Ah pero no se preocupen!. Los políticos saben inventar situaciones para espolear nuestro ánimo. Echemos mano de los estados mas elementales, se dicen. Con gran habilidad unos despiertan el odio y la división; otros acrecientan sentimiento folclóricos  de felicidad en colores; otros directamente llaman a la compasión, escondiendo los colmillos para jugar a  víctimas.  Ninguno o pocos  reflexionan objetivamente sobre los errores cometidos, para buscar remedios, ni  presentan proyectos serios de reformas y solución de problemas.
 Y nosotros, todos, estamos tan fatigados, tan débiles, tan necesitados de consuelo, que votaremos al que anuncie la respuesta más sonora a nuestra  patológica situación, y seguiremos la búsqueda de la mejor pastilla para dormir.

martes, 13 de abril de 2021

EL PASA- PASA

 

 

Hay un tipo de personas, todos sufrimos alguna  alrededor, que todo en su vida sucede sin raíces, desde lo más rutinario de su vivir hasta las más inquietantes situaciones.

 Mi madre nos decía una frase pintoresca cuando había que limpiar la casa: “No hagas un pasa-pasa”. Y todas lo  entendíamos.  Hay quien vive todo así, por encima, desde la muerte de su padre hasta la diversión con los amigos, habla así, trata así a su pareja, toma  así las decisiones, sin tocar la madera de la mesa, solo rozando el  barniz.

 Hoy   es normal vivir evitando todo esfuerzo, y  lo notamos especialmente en el lenguaje robótico de  palabras ambivalentes y frases hechas, que sirven para  cualquier expresión y para ninguna,  copiando la forma  urgente y visceral de los medios. Lo peor es que, este  lenguaje huero, descubre la estructura del pensamiento del que habla, el entramado que sostiene su personalidad.

 Con más o menos habilidad verbal, porque eso depende de muchos factores genéticos, físicos, psíquicos y educacionales, sí hay personas que siempre ahondan, se cuestionan, escarban en sus cerebros y, con  capacidad de discernimiento y la experiencia de vida, sacan conclusiones y se aventuran incluso a expresarlas, para recreo y esperanza de los que les oímos  o leemos.

 Análisis es una palabra que ha quedado para las pruebas de los laboratorios médicos. Se detecta especialmente en las entrevistas a personas del ámbito político, deportivo o de la farándula.  Pero están en todos lados. Son esas que votan siempre al mismo partido y atacan cualquier acto del contrario; aplauden a su equipo y atacan al contrario; son creyentes, o no, por causas familiares o circunstanciales y atacan al contrario, sin pararse a analizar. “¿Analizar qué? Tú le das muchas vueltas a la cabeza”. Han estudiado esto o aquello en función del probable futuro económico.  Y toda  decisión aseguran haber sido tomada porque “me apetecía”, que, en la elección de menú es prioritario, pero no así en los grandes problemas de la vida.  

Los youtubers con millones de seguidores, dejan estupefacto a cualquiera con sus frívolas declaraciones y son ejemplo apetecible para los adolescentes.  Eso sí, ganan dinero  porque  lo valioso no se compra con dinero, el buen dinero se gana con inteligentes proyectos,  mucho análisis,  esfuerzo y  trabajo honrado, pero  hay otro ,  que acude a la mierda como a su alimento natural.