miércoles, 28 de octubre de 2015



Es sorprendente que ante la  provocadora actitud del grupo mayoritario del parlamento de Cataluña los muchos comentaristas no hagan mayor hincapié en el porqué de  los nacionalismos.  Se quedan en lo último lo próximo lo facil. No se remontan a los comienzos ni hablan de la figura del pensador o el político insensato y tantas veces malvado, que lanza a la vida pública una propuesta.  Él o los que lo hacen, movidos por intereses, resentimiento u odio personal, situaciones de incomodidad política o incluso de manifiesta injusticia no calculan bien las consecuencias  de esta propuesta. ¿Y si nos separamos? Facil es derramar el agua y dificilísimo recogerla; se filtra y empapa rincones inaccesibles , crea humedades, nunca se recupera toda.  A un tipo de ciudadano acomplejado, insatisfecho con su vida, perdedor en  su trabajo, a un inmigrante mal mirado socialmente,  estas propuestas de pertenecer a un grupo superior les redimen de su baja auto estima. Por eso es tan irresponsable y dañino lanzar estas aventuras apetitosas para los más débiles, para colmar ambiciones de políticos mediocres que no consiguen  un buen gobierno y prefieren aplausos de cantante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchas gracias por comentar. Tu opnión es muy importante.