sábado, 1 de julio de 2023

PEREZA

Llega a sorprenderme  mi coincidencia   con un comentarista político y social de Onda Cero;  admiro  sus opiniones, por el meticuloso  análisis, la ordenada exposición de argumentos, la  previsión de las intenciones, la lógica, la sensatez  y la  capacidad de juicio y crítica, con  una postura  independiente de partidos y tendencias,   Él asegura que no soporta la pereza  de pensar. Ignacio Varela me gusta casi siempre. Digo casi porque en  el espacio del fin de semana,  de tono más ligero, mostró el otro día una barata y decepcionante coincidencia con los argumentos burdos  de los individuos más perezosos para pensar seriamente en algo trascendental. 

Con todo el margen que se quiera dejar a las ironías y al sentido del humor, el tema de una vida futura y un hipotético infierno o estado de castigo, exige por su importancia mucha finura para tratarlo, aún livianamente. Me encanta la sátira, el sarcasmo, la ironía, diría que es la sal de mi  forma de expresarme, pero no soporto  la frivolidad sin gracia, la banalidad del necio que minimiza aquello en lo que no cree, aún sabiendo que puede jugársela, como él mismo apunta, y la incapacidad  intelectual de los que definen eternidad como una sucesión de nuestros  minutos o el tonto chiste de los que dicen preferir el infierno porque es más divertido,  y  más agradable la compañía de   asesinos de sus propios niños,  violadores,   torturadores, criminales políticos, psicópatas.,.

  No es posible abarcar la inconmensurable energía y capacidad del  cerebro de un ser Creador al que imagino  infinitamente  superior al limitado ser humano,  exterior y  ajeno a nuestro limitado universo,  ni lo que tendrá dispuesto para aquellos que no creyeron en él. Pienso  que el sufrimiento del condenado estará en sí mismo al conocer el error irremediable   por su pereza de pensar y su soberbia  de no creer.