miércoles, 18 de enero de 2023

28 de Diciembre

 Era esta una fecha en mi niñez y juventud dedicada a las bromas, algunas simplonas y otras verdaderamente  pesadas, que muchos no sabían aceptar, y acarreaba disgustos y rupturas de amigos.

 Queda ahora en televisión española un Programa llamado "Inocente, inocente" que graba complicadas escenas para hacer caer a las víctimas,  escogidas preferentemente entre los famosos del cine,  la tele y la canción,  para gastarles la  sofisticada broma preparada.

 Hay veces que resulta muy original y la víctima lo acepta con talante resignado, porque lo importante al emitirla por RTV, con una puesta en escena de gran gala, es reunir donativos de  empresas y particulares destinadas a  una buena causa  social.

 Esto es lo que quisiera hacer notar: las altas sumas recaudadas porque mueven el corazón con una vistosa y entretenida presentación de las instituciones benéficas  necesitadas de mayores recursos para el tratamiento  de personas aquejadas de  complicadas enfermedades raras o incapacidades, que requieren  una costosa atención continua y especializada.

 Se recauda digo esa noche del programa Inocente, inocente", una alta suma de euros, pero pronto nos olvidamos de  estas personas enfermas, de los profesionales y de los voluntarias que les dedican su tiempo. Al fin se disuelve la emoción y la solidaridad y siguen siendo  invisibles en esta vida  egoísta y consumista en la que nos movemos. 

Porque deberían tener una presencia continuada en los medios públicos, en vez de tantas frivolidades y degradantes tertulias  que pueblan algunos canales de la televisión so pretexto de entretener.