Pocas cosas producen en la vida tanta sensación de incapacidad como los problemas de movilidad. Los cojos sufren cruelmente este enfrentamiento con la realidad de su limitación. Con la ayuda de muletas o andadores superan, mal que bien, sus dificultades y se resignan con sentido del humor si es que tienen la suerte de poseerlo.
El hombre desde su instalación en la tierra dedica su inteligencia, su habilidad, su ingenio y la experiencia de sus fracasos, para conseguir metas nuevas de desplazamiento venciendo la gravedad: volar, navegar, también los atletas nos admiran con su dominio de las limitaciones aunque sus logros precisan sacrificios y muchas horas de entrenamiento, inalcanzables a determinada edad y capacidades..
Pero nada causa más desagrado al individuo normal y bien dotado de inteligencia e ingenio, según cree él de imaginación y habilidad, que la incapacidad ante una máquina o dispositivo electrónico que se niega tozudamente a ser manejado y nos hace pensar en su mala intención para burlarse de nuestra torpeza.
El sistema Informático es tan completo tiene en cuenta tantas derivadas y posibilidades, prevé tantos errores y soluciones, que acaba siendo una cárcel sin salida cuando un dedo torpe e inoportuno ha pulsado ESA tecla maldita, programada especialmente para que usted escriba en verde, quiera o no quiera, todos sus textos hasta el fin de sus días. Pues bien, precisamente ESA tecla la he pulsado yo esta mañana. Con este breve artículo espero encontrar, sino solución, al menos la comprensión caritativa que tanto consuela en las desgracias.