miércoles, 30 de junio de 2021

DESIDIA Y MELAZA


Estamos en una época de decadencia, hay que aceptarlo. La historia nos enseña el ablandamiento en la abundancia, la perfidia del  poder absoluto, el desgaste del lujo, y la putrefacción de la hartura.  En el imperio romano o en la corte de  Luis XIV y otras, se ve debilitarse en la abulia al ahíto de cosas innecesarias, que ya no tiene a qué aspirar, en qué soñar ni qué ambicionar. Después de las horribles tragedias de la guerra, el ser humano escarmentado y culpable, se reinventa,  renace  obligado a la actividad y al esfuerzo. Pero tras el estado del bienestar, conseguidos abundantes derechos, y en la facilidad de lo cómodo  sin esfuerzo, el ciudadano se tumba hoy, real o metafóricamente, acepta cualquier postura calificada de  avanzada y moderna y aburrido de oropel y flecos se decide por la estética del feísmo. Despreciando las reglas del arte clásico, con asco de lo bello, los miembros tatuados ocultan la ingenua armonía del cuerpo  desnudo y tras una excesiva exhibición del lujo, se desprecia toda armonía, rasgando las prendas, despreciando  las telas bellas. Los mas ricos viven  en enormes casas de grandes ventanales exhibiendo dinero más que belleza,  con acabados rústicos, barnices deteriorados adrede, alfombras y cortinas manchados, imitando lo viejo, que no antiguo. Pero  las prendas desteñidas y rotas no son una  apuesta por la austeridad o la sencillez, son muy caras, y conviven con los dorados, las lentejuelas y la pedrería en los zapatos y complementos;  la moda se muestra exagerada  para demostrar que unos seres superiores por dinero y presencia social, nos imponen lo que ha de llevarse aunque sea disfrazados de harapientos. Hoy no se lleva peinarse, las madres no peinan a sus niñas y proliferan los piojos, consiguiendo también el crecimiento de  marcas farmacéuticas para erradicarlos. Algún  líder político se presenta despeinado y en exceso informal, en los actos públicos; así mismo  actores y presentadores de TV muestran esperpénticas cabezas desgreñadas y vestimentas desaliñadas creados por peluqueros o diseñadores carísimos.

 Los glúteos   han ganado el primer puesto en la estética actual  en el hombre la mujer y los gays, es hoy el mejor y más deseado  atributo, las faldas o pantalones masculinos  se ciñen  exageradamente, para exhibirlos mejor, formando figuras caricaturescas y ridículas; y las jovencitas   llevan  el culo tranquilamente al aire con mini shorts o falditas volanderas . No hablamos del intento de liberación de la mujer,  hace años, ante la represión por la iglesia y los sectores conservadores, no,  esto es fruto de la zafiedad y el feísmo que se ha puesto de moda . Es un síntoma más  de esta dorada decadencia, esta mezcla de desidia y melaza, que convivirá con el  hambre y el paro en la post pandemia.