domingo, 10 de marzo de 2019


OCHO DE MARZO

¿Usted ha llegado a aborrecer su plato favorito por exceso de raciones? Pues algo así me pasa a mí con el feminismo. Una mujer rebelde criada en aquella España  de machismo latente, no tenía más remedio que resistirse contra determinadas posturas sociales, políticas y laborales, a no ser que estuviera en estado de coma. Pero si a usted no solo le dan ocho raciones diarias de su plato favorito, sino que se lo arrojan sobre  la cabeza impregnado de ingredientes excesivos y condimentado con especias que le repugnan, seguro que no podrá evitar las náuseas.
 Las calles de Madrid vibraban ¡que gusto! por los gritos de las mujeres hartas de piropos obscenos, discriminación laboral, desprecio intelectual... ¡que gusto!   Pero lo hacían convocadas por un manifiesto de corte comunista, ya saben, esa  ideología totalitaria, liberticida, genéticamente antidemocrática, que discrimina al que no piensa lo mismo, enemiga de  posturas y símbolos religiosos,  destructora de valores morales y de la economía de los más pobres, cubierta con la piel de oveja de la justicia social. Abanderaban la manifestación pancartas de mal gusto o agresivas contra el varón, mezcladas con otras reivindicaciones que nada tienen que ver con el feminismo...
Y todo envuelto en color morado, el color del partido del macho alfa. Por razones que no he llegado a conocer- quizá un psicoanalista- odio el color morado desde niña. Lo soporto en la naturaleza vencido por una presencia desbordante  del verde, pero jamás me he puesto encima un vestido de ese maldito color del pendón de Castilla, y de la liturgia cuaresmal.
 ¡Que soy muy mayor! No me engañais, os veo venir. Una vez más  utilizais a la mujer como presa ingenua,   ahora defendéis  nuestros derechos porque esperáis  alcanzar el poder con el voto femenino, en las próximas elecciones.
Pues "a otro perro con ese hueso", mi voto  no lo tendréis y espero que pasada la emoción del día ocho, con la cabeza fría,  las mujeres inteligentes sepan ver el morado juego sucio.