lunes, 28 de mayo de 2018
ADIOS, MAYO, ADIOS
Se va mayo, que no es ese tan florido y hermoso como proclama el refranero. Está lleno de cambios de presión que producen jaquecas, tormentas y chaparrones impredecibles que te sorprenden sin paraguas, y unos calores bochornosos desagradabes. Además siempre ha sido el mes de los exámenes y condena a la juventud a un continuo estado de ansiedad.
La política alborotada, con el síndrome habitual de hablar mal del adversario más que de los proyectos propios para mejorar la vida de los sufridos ciudadanos a quienes representan. Los voceros de los partidos pierden gran parte del tiempo en las entrevistas de radio o TV, hablando mal del otro partido, incluso aconsejándoles lo que deben hacer. Hay una anécdota que espero que sea verídica: En los años cincuenta del siglo pasado cuando Ford, Chrysler y General Motors formaban la gran potencia automovilistica de EEUU, con una enorme competencia, creo que al presidente de Ford le presentaron sus publicitarios una campaña destacando los fallos de los automóviles de la competencia. Él les prohibió que dijeran ni dieran imágenes de las otras marcas. Hablad de nuestros logros de diseño, recalcad nuestros avances en comodidad, ensaltad la seguridad y la tecnología de forma que el cliente vea la ventaja de elegirnos.
El maligno placer de descolocar al otro supera el de alabar y promocionar tu propio programa. El votante se supone que lo hará por lo atractivo de tu propuesta, y no por los defectos del contrario que, sobre todo si está en el poder, quedan al descubierto.
¡Ay, cómo he podido caer en la tentación de hablar de política! Menos mal que he evadido el tema del xenófobo mediterráneo.
A ver si dentro de unos días, cuando pase la moción de censura del PSOE, que amenaza con ponernos un presidente cuya más visible cualidad es su descarada urgencia de llegar al sillón, estoy en condiciones de hacer literatura romántica.
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