sábado, 14 de noviembre de 2015



Tras un horrible atentado como el de ayer en París ¿qué se puede escribir? La televisión te hace participar de él descarnadamente,  vives la angustia, el terror, la rabia,  te preguntas mil veces por qué el ser humano se empeña en matar y destruir. Y le pides a un Dios, escondido, que no nos deje tan solos en esta esquina oscura del universo, sintiéndonos pequeños y vulnerables.

miércoles, 4 de noviembre de 2015




DIAS DE MUERTE
La vida, cuyo comienzo tanto celebramos, es solo una obligada marcha hacia la muerte. Es la única certeza, todo lo demás es deseo, sueño, proyecto.  Por eso mismo el ser humano  evita pensar en ello, y se distrae alocadamente con todas las pequeñas cosas, agradables,   placenteras,  que le aturden y engañan. Vas a morir quieras o no quieras y no sabes  cómo ni cuándo, parece decirle el repetido péndulo del tiempo.  Algunas culturas intentan burlarse de un hecho tan trágico, como es la seguridad de la propia extinción, y juegan con los símbolos y hacen fiesta de tan tremenda condena.  Las gentes como un reto a su poder, interpretan  descarnadamente escenas de terror y mofa en una carnavalada, disfrazados y oculto  el rostro, quizá, para que no pueda la temida dama tomarse venganza.
  La muerte solo tiene una virtud: iguala por fin  a todos, ricos y pobres, felices o infelices,  amados y despreciados, jóvenes y viejos, feos y bellos. Todos hemos de pasar por ese desconocido trance que siempre hemos vivido en carne ajena y nos deja tan doloridos y descolocados. Por muchas muertes que se  hayan presenciado, siempre que  nos roza  su negro viento, especialmente si se lleva a un ser querido,  nos deja sumidos en la incontestable pregunta: ¿Por qué?